lunes, 19 de enero de 2026

LOS PIQUITUERTOS DEL CASTILLO

Pasemos donde pasemos el fin de semana el pajareo no puede faltar nunca. Que nos quedamos en Ávila salida a contar aves acuáticas o milanos reales (estamos en plena época de censos de invernada). Que vamos a Sepúlveda un paseíto por la fuente del caldero o por la senda larga (puente de Talcano-puente de Villaseca) acompañado de amigos. Que nos toca ir a Íscar un paseíto por las lagunas de la Pedraja de Portillo o una subida al castillo con la familia. En todas hemos visto un sinfín de especies invernantes pero el último de los lugares pudimos ver, y enseñar a mi hermano y sobrinos, un pajarillo de los más singulares de los que vemos por nuestros bosques.

El piquituerto (Loxia curvirostra) es singular por varias cosas. En primer lugar por su fenología ya que es capaz de reproducirse en cualquier época del año (incluso en invierno) si las condiciones son buenas para ello. También es singular porque es una de las aves que sienten predilección por ir a comer sal de las carreteras o muros de las zonas de montaña. Es también un ave con multitud de subespecies diferenciadas por tamaño de cabeza o pico. Por último, aunque lo más visible, el piquituerto es singular por su inigualable pico.

Tanto los rojizos machos como las verdosas hembras o los grises jóvenes lucen un pico "uterto2 en el que las mandíbulas superior en inferior no coinciden cuando el ave tiene el pico cerrado. Esta adaptación que parece que es un problema realmente es vital para la especie pues le permite alimentarse de su único alimento, los piñones que saca con su lengua tras hacer palanca con el pico. Para más singularidad hay estudios que nos habla de piquituertos diestros o zurdos según hacia donde se crucen las mandíbulas. 

Un sitio muy bueno para ver a estos rechonchos paseriformes son los pinares que rodean el castillo de Íscar, donde subimos hace unos días para disfrutar de un grupo que volaba entre los pinos y se posaba entre las píceas verdes. Este macho se puso genial para que Alberto lo viese y para que Eneko lo sacase así de bonito.






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jueves, 15 de enero de 2026

UN REENCUENTRO MUY BONITO

El viaje gallego nos ha dado un reencuentro muy bonito. Como ya os he dicho las gaviotas son un mundo maravillosos a la par que complicado y en cualquier viaje a las costas del norte son uno de los grupos que más buscamos pues solo así podemos aprender los de tierra adentro a identificar las más de dos decenas de láridos que pueden visitarnos. Nuestro objetivo gaviotero del viaje era claro, queríamos bimbar la gaviota pipizcan o de Franklin (Larus pipixcan) que se veía entre las piscifactorías de Lira y Quilmes, en el bonito pueblo de Carnota (Costa da Morte). No tuvimos suerte con ella a pesar de buscarla en estos dos sitios y en la EDAR cercana pero si que disfrutamos mucho de otra gaviota llegada de Norteamérica y de un sitio maravilloso.

Era una de las especies que queríamos ver pues varios amigos del grupo no la habían visto. Llegamos al entorno de la piscifactoría de Lira a primera hora de la mañana con la marea baja. Era un hervidero de gaviotas tanto volando en la salida del agua de la factoría como en las rocas que la rodean. Un primer vistazo a las centenas de gaviotas reidoras y patiamarillas en busca de una más pequeña de pico negro y patas rosas. No tardó Eneko en dar con ellas en las rocas más cercanas. Teníamos de nuevo, un año después, un adulto de gaviota de Bonaparte (Chroicocephalus philadelphia) ante nosotros. Y de nuevo estaba muy cerca y se portó de manera espectacular porque todos la pudimos ver a placer mientras descansaba antes de volar e irse a una roca donde descansaban las reidoras.







La gaviota de Bonaparte es una gaviota neártica que se reproduce en los grandes lagos, lagunas costeras, estuarios de la zona boreal de Norteamérica desde Alaska a las costa este. En invierno hace una migración que la lleva hasta las costas del sur de EEUU, México y las islas Antillas. Es en ese momento cuando, cruzando el Atlántico, llega  a nuestras costas con citas anuales en varios puntos de las costas cantábricas y atlánticas, con ejemplares que repiten varios años, como el caso de Bill (que invernó en Ferrol desde 2014 hasta 2024). Aunque en plumaje reproductor luce una preciosa cabeza negra, en plumaje invernal luce un pico oscuro, un punto negro en las auriculares y una bonitas patas rosas. Pudimos verlas de manera continua todo el rato que estuvimos en este lugar tan maravilloso para ver gaviotas (hasta  7 especies en una hora). Y como siempre Eneko la retrató genial.






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lunes, 12 de enero de 2026

LOS LÚGANOS Y SU INSIGNE ACOMPAÑANTE

Con el cambio de año esperábamos que hubiese cambios y tratábamos de dejar atrás lo malo del año, que en nuestro caso ha sido mucho y de fatal desenlace. Pero hay cosas que si que esperábamos que siguiesen igual que los últimos días de 2025. Una de esas cosas era que los abedules de Las Hervencias siguiesen alojando a los pajarillos llegados del centro  y norte de Europa a comer de sus piñas. Hay un ilustre viajero que ha recabado todo el interés pero con él hay un grupo de preciosos pajarillos verdosos que hacen las mismas cabriolas que el pardillo sizerín alpino (Acanthis flammea cabaret) en las ramas.

Aunque el principio el cabaret iba acompañado de jilgueros europeos (Carduelis carduelis) y de serines verdecillos (Serinus serinus) las ultimas semanas (lleva con nosotros desde el 6-12) estaba acompañado de varios jilgueros lúganos (Spinus spinus). Este pajarillo es un invernante habitual en la Península (también es reproductor localizado en algunos puntos como Pirineos) que busca abedules y alisos donde alimentarse de sus piñas en los meses más fríos. Se caracteriza por tener, los machos un color verdosos muy llamativo con el capirote negro y una "bandera" en el ala entre el amarillo y el negro y las hembras los mismos tonos  más apagados y con capirote ausente.





No puedo dejar la entrada donde sale nombrado el protagonista del año en la ornitología abulense sin poner algunas fotos, hechas por Eneko, del pardillo sizerín alpino que tenemos al lado del casa. Seguía con nosotros el pasado jueves, cuando lo vimos un amigo y yo (otra de las cosas buenas que ha traído este pajarillo de capirote rojo es coincidir con muchos amigos). Como ya os conté es la primera cita para la provincia de este fringílido llegado del centro de Europa y se está dejando mucho tiempo y muy bien aunque desaparece de los abedules largos ratos por lo que lo mejor es tener paciencia si no está colgado de alguna rama y esperar que vuelva al sitio donde se está disfrutando. 





















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miércoles, 7 de enero de 2026

LA RÍA DE O BURGO ES SITIO PARA AMERICANOS

Como ya hemos hecho los últimos años nuestro nuevo año pajarero lo vivimos en algún lugar del norte peninsular y este 2026, siguiendo lo hecho en el pasado, nos fuimos a A Coruña a disfrutar de varios lugares maravillosos de esta provincia y en busca de varias especies que son complicadas de ver en otros puntos de la Península pero que han recalado en la esquina noroeste de Iberia este invierno.

Gracias a varios amigos (Xabi Varela, Antonio Sandoval y Antonio Gutiérrez) hemos sabido de primera mano como estaban esos lugares y por donde se movían las especies que nos apetecía buscar. Algunas se nos han escapado pero otras muchas si que las hemos podido ver y además en compañía de un buen grupo de amigos/as que hacía la expedición abulense (con integrantes de El Escorial y Jaráiz de la Vera) de 7 miembros. Comenzaré a contaros lo visto en la ría de O Burgo, en el municipio de Culleredo (muy cerca de la capital) en compañía de Xabi.

Esta ría es un lugar mágico, muy fácil de recorrer, y con un buen número de especies que buscar en las orillas, isletas y el intermareal en bajamar o cuando ésta sube o baja; y en la zona de marisma cuando es pleamar. Aunque como ya he dicho estábamos en A Coruña, bien podría parecer que estábamos al otro lado del Atlántico pues dos especies de origen neártico eran los objetivos de ese lugar.

Al primero de ellos lo buscamos entre las rocas de la orilla de una zona muy concreta de la ría. En ese punto, junto a algunos andarríos chico (Actitis hypoleuca) se movía un andarríos maculado (Actitis macularia) que lleva en el lugar, al menos desde el 7 de diciembre. No tardamos en encontrar a este pequeñín que pasó volando y que nos mostró  banda alar, más corta que la de los chicos. Una vez posado vimos su pico con la base rojiza, la cola más corta, las patas claras y las terciarias lisas que diferencian a ambos. 

Para hacernos una idea de la brutalidad de esta cita es relevante saber que esta especie, que en primavera luce lunares en la tripa y pecho, de reproduce en Norteamérica y pasa los inviernos en Centro y Sudamérica. En la Península es una especie de aparición puntual en España con citas más regulares en Galicia y Canarias. Muy recordado, y del que me arrepentía de no haber ido a ver, es el ejemplar que invernó varios años en la localidad leonesa de Santa Marina del Rey. Las fotos son de Eneko.














Al segundo de los objetivos había que buscarlo, en el momento que llegamos, en los limos del intermareal junto a chorlitos grises (Pluvialis squatarola).  Pasada la mañana lo buscamos en la zona de marisma pues la marea había subido y es el momento en que el grupo de squatarola acude a la protección de la vegetación que queda por encima del agua. Nada más ver al grupo de grises destacaba uno de menor tamaño y tonos mas amarillentos. Allí estaba el chorlito dorado americano (Pluvialis dominica) que está pasando estos meses en la ría. Hace unos meses bimbamos esta especie en Villafáfila pero teníamos una observación inmejorable de esta especie neártica ante nosotros.
 
Esta especie, muy parecida al dorado europeo (Pluvialis apricaria) que vemos de manera habitual en nuestras humedales se reproduce en zonas árticas y subárticas de Norteamérica y realiza un viaje migratorio hacia el sur de Sudamérica. Tiene diferencias sutiles con el apricaria  como su tamaño, la fórmula alar (relación entre primarias y terciarias) o el color de la parte inferior del ala grisácea en lugar de blanca). Aparece de manera puntual aunque anualmente,  en la Península Ibérica.











Pasamos una mañana inolvidable por el lugar donde estábamos, por la compañía de nuestro amigo Xabi y por un buen número de especies que se sumaron a los dos objetivos. No faltaron limícolas como agujas colipinta (Limosa lapponica), ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus), correlimos común (Calidris alpina), archibebes común (Tringa totanus) y claro (Tringa nebularia) o los ya citados chorlitos grises (Pluvialis squatarola). Entre las gaviotas vimos gaviota de Caspio (Larus cachinnans) o gaviota argéntea europea (Larus argentatus). Y entre los paseriformes disfrutamos de los bisbitas costeros (Anthus petrosus) que se mueven en la marisma

Aguja colipinta (Limosa lapponica)

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)

Correlimos común (Calidris alpina)

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)

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