Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

jueves, 16 de enero de 2020

ANUARIO ORNITOLÓGICO DE ÁVILA 2019

Durante el pasado año he recopilado las citas de algunas aves que han sido observadas en la provincia en base a unos criterios. Todo ello queda reflejado en este documento hecho con el máximo rigor posible . Agradecer a toda la gente que me ha echado una mano tanto en la elaboración de los criterios como en la revisión del mismo. Espero que sea de interés.






martes, 14 de enero de 2020

¡ SERRETA GRANDE EN SALAMANCA !

Muchas veces me preguntan por que me gustan tanto las aves. ¡Estas loco, levantarte a las 7:00 de la mañana para ver pájaros! me dicen sorprendidos. ¡10 horas viendo pájaros sin parar! exclaman cuando les digo lo que puedo estar observando acuáticas.  Pues podría empezar a decir el porque pero me llevaría largo rato expresar lo que siento cuando estoy en el campo disfrutando de la avifauna que me rodea. Pero voy con una de esas razones.

Y es que no me contradeciréis cuando os cuento que es maravilloso lo que he vivido ayer en Salamanca en compañía de un gran ornitólogo, y amigo (Gracias Miguel por darme uno de los momentos inolvidables de mi vida pajarera), de Juanra y de dos amigos (Víctor Salvador y Miguel Mangas) a los que conocí buscando un precioso pato marino.

Parece mentira pero mis tres últimos bimbos (primera observación de una especie) de aves marinas hayan sido en una Comunidad con unas costas tan extensas como Castilla y León (perdonad la ironía). Si hace unos meses pude ver una Gaviota de Sabine en Villafáfila y un Falaropo Picogrueso en Ávila, ayer pude disfrutar de un ejemplar joven de Serreta Grande (Mergus merganser) en un bonito lugar salmantino bañado por el río que compartimos ambas provincias. Y eso que la cosa pintaba regular.

Desde que la descubriese Miguel Rodríguez el día 2 de enero (menudo estreno del año) había querido acercarme pero no se había dado la ocasión. Este domingo tenía la mañana para acercarme aunque las dificultades eran dos. La primera es que el propio Miguel no la había visto unos días antes pese a recorrer un gran tramo del río con lo que era posible que hubiese marchado. La otra era la niebla que se avecinaba esa mañana y que se cumplió gran parte de la mañana. Una espesa niebla nos recibió y apenas si nos dejaba ver unos metros que fueron los necesarios para, al poco de empezar, darnos la alegría de ver pasar a la más buscada volando río arriba. Media vuelta y a por ella. Pero, tras un par de kilómetros no habíamos dado con ella.  Tocaba darse la vuelta y era el momento en que levantaba la niebla.

Pero la esperanza es lo último que se pierde, y esa mañana lo corroboré. Cuando estábamos de vuelta, Miguel M vio un pato de pecho blanco en una piedra. Allí estaba, descansando la Serreta Grande que deseábamos ver. Pero se comportaba de manera muy huidiza y nada más vernos salió nadando aguas abajo. Seguimos hacia donde se había ido y al poco la relocalizamos en mitad del río, nadando despreocupada y pudimos disfrutar un buen tiempo de ella. Cuando tratamos de acercarnos un poco para ver si podíamos sacar una foto testimonial de la observación, salió volando aguas abajo y allí la dejamos, tranquila en alguna zona remansada del gran Tormes. 

Con la sonrisa en la cara nos fuimos de este precioso lugar que este invierno tiene a este bonito pato de presencia escasa en los inviernos en la Península, asociada en esa época a zonas de costa. Durante el periodo reproductor la mayor población está al norte de Europa (Escandinavia o Rusia) con algunos puntos de reproducción algo más al sur. Destaca en esta época su bonita cabeza marrón bien definida respecto al cuello y pecho blancos. El dorso es de color grisáceo y destaca su pico de color rojo.

Pude tirar alguna foto pero son un desastre así que agradezco a Miguel Rodríguez que me dejase un par de ellas, de otra de sus visitas,  para que disfrutéis de la Serreta Grande, la gran protagonista de la invernada castellana.


Foto: Miguel Rodríguez

Foto: Miguel Rodríguez
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martes, 7 de enero de 2020

DOS PATOS VENIDOS DEL FRÍO NORTE

Vamos con dos viajeros árticos, o al menos esa es la teoría porque en la práctica la cosa va a variar, ahora veréis. Acabada toda la vorágine de viajes, reuniones y eventos de estos días regreso a la normalidad de mi día a día, también en lo ornitológico ya que volveré al campo después de unos días con una sola salida desde que el año nuevo empezó.

Pero aún tengo algunas cosas que contaros del viaje que hice a Santander los últimos días de 2019 y voy con ellas. En concreto voy a hablaros de dos de las estrellas del invierno (y no solo de esta estación) de la bahía de Santoña. Y voy a contároslo desde un sitio privilegiado, el barco de Aves cantábricas, el mejor lugar para disfrutar de este paraíso. 

El primero de los patos que vamos a ver se ha convertido en el más buscado por los pajareros que vamos a Santoña (puesto que todo el mundo nos preguntaba por ella). Me refiero al Pato Havelda  (Clangula hyemalis), un pequeño pato que se observa en contadas ocasiones todos los inviernos en la Península debido a sus hábitos marino y a que su zona de invernada regular se encuentra unos cuantos kilómetros más al norte (Mar Báltico y Mar del Norte).

El ejemplar que vimos era una hembra, con una preciosa cara de tonos blancos con las mejillas de color marrón y un dorso de este mismo color. Andaba cerca de una de las islas que emergen cuando la marea esta baja zambulléndose sin parar. Disfrutamos muchísimo de esta delicada belleza llegada de las tierras que rodean al ártico (Groenlandia, Islandia, Escandinavia o Rusia) donde cría para migrar a tierras más al sur en los meses de frío.  Fue un verdadero espectáculo poder verla a placer.






Los hábitos de la segunda especie son los mismos que los del Havelda ya que cría en zonas del norte de Europa (Islas Británicas, costas del Báltico y del mar Norte o Groenlandia) viajando en los meses de invierno a zonas más sureñas. Algunos ejemplares llegan a nuestras costas a invernar. Y Santoña es uno de esos lugares donde han recalado ejemplares de Eider Común (Somateria mollissima) en los últimos años. Pero el ejemplar que vais a ver es uno especial y es que llegó hace 3 inviernos a la bahía y desde entonces no se ha ido de ella, permaneciendo de manera continua allí. Es un pato precioso que nadaba también cerca de una isleta donde pastaban algunas Barnaclas Carinegras luciendo un espectacular traje de tonos blancos, negros y amarillos donde resalta un peculiar pico. Aguantará un año más en la bahía o le podrá la llamada de la reproducción. Mientras tanto disfrutemos de él.




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viernes, 3 de enero de 2020

INVERNANDO EN LA LAGUNA

Ayer estrené mi 2020 ornitológico en la laguna de El Oso. Hacía unos días que no me pasaba por el humedal y quería ver como sigue la invernada en uno de mis lugares favoritos. La idea era controlar el número de individuos de cada especie y poder ver a unos invernantes poco habituales en La Moraña.

La laguna está preciosa en estos momentos, llena de agua y pletórica de especies. Tenemos todas las especies de anátidas habituales del invierno. Los Ánsares comunes rondan los 680, entre los que está el indio, las Cercetas Comunes y Ánades Reales  se cuentan por centenares, los Cucharas Europeos pasan de la centena, los Silbones Europeos llegan al media centenar, los Ánades Frisos rondan la decena y los Ánades Rabudos y Tarros Blancos suman algunos individuos (ayer dos de cada especie).

También está la cosa interesante en cuanto los limícolas. Y uno de ellos era el que buscaba, pues no la había visto todavía este invierno. En los prados de la laguna hay un nutrido grupo de 58 Agachadizas Comunes (las conté pero habría más) que vuelan al paso del Aguilucho Lagunero. Entre los patos siguen también la Cigüeñuela Común y el Combatiente que están invernando entre nosotros. Hace unos días vieron también una Avoceta y el Archibebe Oscuro. En los prados que rodean la laguna hay grandes bandos de Avefría Común y escudriñando cada uno de los individuos me encontré con un Chorlito Dorado Europeo que se asocian a ellas.

En estos grandes bandos de Avefrías Comunes pude ver a unos grandes limis de pico imposible, muy largo y con una gran curvatura hacia abajo. Hasta 6 individuos de Zarapito Real (Numenius arquata) están pasando el invierno en la laguna, algo excepcional pues aunque si que han invernado en la zona en otras ocasiones lo ha hecho algún individuo solitario. Ayer andaban afanados en los prados tras los invertebrados de los que alimentarse.

El Zarapito Real es un invernante habitual en la Península, preferentemente en zonas de costa, siendo la cantábrica la que más individuos acoge. También inverna en zonas interiores como Villafáfila, La Nava o la Mancha Húmeda. En la laguna de El Oso se han observado algunos individuos durante los invierno pero principalmente recalan en él durante los pasos. Durante la época de cría se dirige e zonas del centro y norte de Euopa, quedando una pequeña población reproductora en A Terra Chá, en la provincia de Lugo, de menos de 5 parejas en una zona de prados de siega, tojales y turberas. 

Esperemos que sigan durante el invierno con nostros y podamos disfrutar de uno de los picos más espectaculares de la avifauna ibérica.








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jueves, 2 de enero de 2020

ESCRIBANOS LAPONES EN LANGRE

El nuevo año ya ha empezado a contar y espero que sea un gran año para todos los que leéis estas líneas, como lo espero en mi pajareo. Y después de unos días de familia y excesos vuelvo a escribir y lo hago como lo dejé el año anterior. Vuelvo a Cantabria para contaros algo más de lo que vimos por allí.

Si hace unos días os hablé de lo bien que se portaron los Escribanos, y no tanto los Bisbitas, no fue solo por los nivales de Santander. Una de las estrellas del viaje, quizá la más ilusionante, fueron los Escribanos Lapones (Calcarius lapponicus) que un año más han vuelto a sus prados preferidos en la costa cántabra, donde se llevan viendo invierno tras invierno desde hace algunos años.

Después de ver a los nivalis nos dirigimos a los prados de Langre donde se llevaban viendo un tiempo al menos tres lapones. Nos habían avisado de que la paciencia era importante con estos viajeros del norte de Europa pero para nosotros era un día de suerte con los dos escribanos y al poco de llegar aparecieron. Los lapones de Langre están localizados en una zona de praderas costeras y en algún momento del día se dejan ver por un lugar muy concreto de esa zona. Y allí nos plantamos durante 10 minutos hasta que apareció el precioso ejemplar de tonos marrones y blancos con cabeza pálida donde se remarca una preciosa C en tonos oscuros. También tiene un precioso babero negro y una nuca de un color marrón precioso. Estuvo unos minutos para desaparecer y volver a ponerse ante nuestros prismáticos otro corto tiempo y salir volando unos metros más allá.

El Escribano Lapón es un ave escasa en las invernadas de la Península concentrándose las citas entre Galicia, Asturias y Cantabria. Durante la época de cría este preciosos pajarillo se encuentra en el extremo norte de Europa (Escandinavia y Rusia), Groenlandia y Norteamérica desplazándose a tierras más al sur llegando algunos a nuestro territorio a pasar los meses más fríos.

Fue y será uno de los momentos ornitológicos más especiales del viaje y de mi vida pajarera. Disfrutad de él.















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domingo, 29 de diciembre de 2019

ESCRIBANOS NIVALES CÁNTABROS

Este año que se va, y que tan bueno ha sido para mi familia, necesitaba una despedida ornitológica como se merece. Y ningún sitio mejor que Cantabria para ello. Por ello Juanra, César y yo hemos pasado unos días por esta tierruca recorriendo varios sitios en busca de los numerosos invernantes llegados del norte de Europa para pasar estos meses en enclaves tan únicos como Santoña, donde terminó nuestro viaje.

Y si por algo quedará marcado este viaje es por los pajarillos. Cuatro eran los objetivos que tenía en mente de dos familias diferentes siendo los escribanos los más agradecidos y los Bisbitas los que no pudimos ver (pese a nuestra insistencia con ellos). Con ello el Richard y el Costero quedará para otro viaje.

Empiezo con el primero de los escribanos que vimos en el viaje y que era un bimbo muy deseado. Para verle nos acercamos a la isla de la Virgen del Mar, en el entorno de la capital cántabra. Allí entre corredores, perros y caminantes pudimos disfrutar de un grupo de 7 Escribanos nivales (Plectrophenax nivalis) que llevan en este enclave varios días. No fue difícil dar con ellos pues están aquerenciados a las praderas de esta pequeña isla que queda separada de la costa con la marea alta y que tiene un puente para unirla en esos momentos.

El escribano nival es un invernantes escaso en la Península, fluctuando mucho con años en los que apenas recalan en nuestras costas un puñado de ellos con otros  (como éste) con una entrada mayor. Principalmente se observa en la costa cántabra donde ocupa praderas costeras, playas o dunas donde se alimenta principalmente de semillas a las que suma algún invertebrado que otro. Es un pájaro de un llamativo plumaje blanco donde se mezclan tonos pardo-rojizos en garganta, píleo y dorso. En primavera los adultos tienen un plumaje de blanco puro con el dorso negro. momento en el cual se encuentran en el ártico, al norte de Europa, para criar. Disfrutar de él fue un precioso pistoletazo de salida para lo que vendría después.















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domingo, 22 de diciembre de 2019

JILGUEROS LÚGANOS EN EL ALBERCHE

Sigo con los pajarillos invernantes.  Un buen lugar para disfrutar de ellos es el río Alberche que tiene algunos rincones excepcionales, a pesar de que en esta época resuenen los disparos de los autodenominados "amantes de la naturaleza" por todo el valle. No logro comprender que su manera de "amar" sea disparar y matar parte de su belleza  pues si amas algo de verdad lo respetas y cuidas.

En concreto hace unos días Juanra y yo  fuimos a una zona del Alberche donde hay varios alisos de buen porte. Y si visitas una aliseda en invierno, y más este invierno, has de buscar a un precioso acróbata que se cuelga de las pequeñas piñas de estos árboles mientras se alimentan de ellas. Recorrimos tres zonas donde tenemos controlados bastantes alisos pero al prospectarlos con los prismáticos no lográbamos ver ni un solo Jilguero Lúgano (Spinus spinus) a pesar de que la entrada de aves este invierno está siendo bastante buena. Pero a media mañana, mientras recorríamos un par de alisos repletos de piñas, apareció un gran grupo de estos bonitos pajarillos de llamativo dibujo alar. Nerviosos se pusieron a su faena, moviéndose de rama en rama, de las que salieron tres veces volando para volver. En uno de esos agrupamientos pude hacerlos una foto y al contarlos pude ver que había un centenar de aves. Un precioso grupo del que estuvimos disfrutando largo rato. 

El Jilguero Lúgano es un invernante regular en la Península, habiendo años de mucho influjo de aves en función del éxito reproductor de las poblaciones del centro de Europa y de la fructificación de algunos árboles. Durante el periodo reproductor la especie tiene algunos puntos aislados en la Península (Pirineos principalmente) mientras el grueso de la población está en Europa y Asia (desde las islas británicas pasando por el centro y el norte de nuestro continente). Este es un buen año para disfrutar de sus preciosos colores en nuestros bosques de ribera. Ahora os toca disfrutar a vosotros.










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