Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

lunes, 17 de junio de 2019

SOLO FALTÓ EL PECHIAZUL

Con algo de retraso ( ya sabéis que ando muy liado) os cuento una salida que hice hace 15 días junto a Juanra y Joaquín a la cara sur de la paramera, en concreto a la subida por esta vertiente al Pico Zapatero. Ésta ascensión comienza por una zona de rocas donde podemos encontrar uno de esos pajarillos que se agradece ver siempre, y más en nuestra provincia ya que escaso y muy localizado en este punto de Ávila. En esta subida podemos ver al menos un territorio de cría de la preciosa Collalba Negra (Oenanthe leucura) con su plumaje negro y su espectacular cola de un blanco impoluto, que muestra cunado el momento de buscar pareja ha llegado. Pudimos verla tanto a la subida como la bajad de la ruta.

Collalba Negra (Oenanthe leucura)

Collalba Negra (Oenanthe leucura)

Collalba Negra (Oenanthe leucura)

Collalba Negra (Oenanthe leucura)

Esta ruta es, como la llamó hace un tiempo Juanra, tierra de collalbas. No en vano es un lugar donde observar muy fácilmente las tres especies de Collalbas habituales en la Península. Sobre cualquier roca, apoyada en cualquier matorral o en el suelo podemos ver a la Collaba Gris (Oenanthe oenanthe) o a la Collalba Rubia (Oenanthe hispanica), la primera de ellas con su plumaje grisáceo y la segunda con los tonos anaranjados sobre el blanco de su traje y ambas con su antifaz negro.

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica)

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica)

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica)

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica)

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica)

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica)

Ya en la zona alta en la que  los roquedos, donde vimos al Solitario (Saxicola solitarius), dejan paso a los piornos y otros matorrales otra familia de pajarillos, bastante difíciles de ver, tomaron el protagonismo. Hasta tres especies de Currucas pudimos ver en esta zona tapizada de amarillo. La mñas escasa fue la más oscura Rabilarga (Sylvia undata), algo más numerosa la más grande Zarcera (Sylvia communis) y la más numerosas la preciosa Curruca Tomillera (Sylvia conspicillata) con su bonita cabeza grisácea que se torna de negro en la parte delantera del ojo (brida). Varios ejemplares se mostraron sobre las ramas a corta distancia,

Curruca Tomillera (Sylvia conspicillata)

Curruca Tomillera (Sylvia conspicillata)

Curruca Tomillera (Sylvia conspicillata)

Curruca Tomillera (Sylvia conspicillata)

Curruca Tomillera (Sylvia conspicillata)

Curruca Tomillera (Sylvia conspicillata)

Ya en los piornales más altos estuvimos tras el Pechiazul pero la mañana era muy ventosa y en la zona donde otra vez lo hemos visto era muy molesto con lo que nos movimos a otra zona del amarillo matorral y allí pudimos ver un Escribano Hortelano (Emberiza hortulana) y a otro de los más numerosos del día, el críptico Acentor Común (Punella modularis), que cantaba sobre las ramas a nuestro paso.

Acentor Común (Punella modularis)

Acentor Común (Punella modularis)

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lunes, 10 de junio de 2019

A FALTA DE AZUL BUENO ES EL ROJO

El sábado pasado tenía un ratillo para salir y no lo desaproveché. De nuevo, como las últimas salidas, la idea era recorrer alguna zona de las sierras abulenses que, aunque un poco secas, están preciosas  con los mil colores que le da la vegetación de la primavera. Y elegimos, junto con Juanra, un sitio espectacular, la cara norte de la Paramera en el entorno del Pico Zapatero.

La ruta que hicimos pasa por varios ecosistemas desde un pinar de repoblación al inicio (donde vimos muchas especies forestales), pasando por unos prados de montaña salpicados de algunos arbustos que dan paso  a  una zona de matorral donde predominan el piorno y el enebro rastrero para terminar, ya en las cumbres, con unos cortados graníticos.

La idea era disfrutar de todos los pajarillos de la zona con especial ilusión por ver dos especies llegadas a estas laderas desde su viaje migratorio. Como dice el título dos eran los colores que había que buscar, el azul del pecho del Ruiseñor Pechiazul (Luscinia svecica) y el rojo del dorso del Alcaudón Dorsirrojo (Lanius collurio).

En el pinar que nos acompañó durante la ruta vimos varios pajarillos desde el diminuto Reyezuelo Listado (Regulus ignicapilla) pasando por el potente canto del Chochín (Troglodytes troglodytes), algunas páridos como el Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus), el abundante Mosquitero Papialbo (Phylloscopus Bonelli). 

En los matorrales los protagonistas cambiaron y abundaban las Currucas Zarceras (Sylvia communis) y las Rabilargas (Sylvia undata), las Tarabillas Comunes (Saxicola torquatus) o los Escribanos Montesinos (Emberiza cia). En los pastizales cantaban las Alondras Comunes (Alauda arvensis), las Alondras Totovías (Lululla arborea) y las Cogujadas Montesinas (Galerida threklae).

Buscamos durante un buen rato al Pechiazul pero no apareció (apenas llegamos a los 1.700 metros de altitud). El que si apareció, y por partida doble, fue el Alcaudón Dorsirrojo. Allí donde el pinar cede el paso al pastizal, sobre los matorrales que lo salpican, pudimos ver un macho de este precioso migrante ( es uno de los más tardíos en regresar) con su bonito color rojo que le da nombre y su negro antifaz. A menos altitud, y cuando de nuevo el pinar termina volvimos a ver otro macho de esta especie. Aunque la especie se asociaba a zonas del norte de la Península está presente en la mayoría de sierras abulenses












Este bonito alcaudón  tiene una de las rutas migratorias más peculiares de nuestra avifauna (estudiada con algunos ejemplares radiomarcados en la provincia de León) ya que, en lugar de tomar rumbo sur hacia el concurrido Estrecho de Gibraltar, lo hacen hacia el este pasando por Francia e Italia para cruzar el Mediterráneo y atravesar el Sáhara con destino a Mozambique- Zimbabwe. Para regresar de nuevo a nuestros campos toman una ruta aún más larga  que les lleva primero al cuerno de África, para atravesar la Península arábiga y llegar la Península en mayo atravesando Grecia e Italia.





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miércoles, 5 de junio de 2019

FELIZ DÍA DEL MEDIO AMBIENTE

Hoy, 5 de junio, se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente y desde este pequeño espacio de difusión de parte de éste quería ponerle en valor a través del que, durante este año, es el Ave del Año. Y lo haré con unas fotos que tenía en la recámara desde un viaje a la Mancha Húmeda de hace unos meses.

Nuestro planeta está sufriendo en estos momentos innumerables agresiones y es necesario que  todos tomemos conciencia de ello para poder revertir una situación que poco a poco se acerca a un punto en el que puede que sea irreversible. El uso indiscriminado de plásticos, deforestación de grandes superficies arboladas, emisiones indiscriminadas de gases de efecto invernadero, un consumismo desbordado, la sobreexplotación de recursos tan vitales como el agua o el uso de químicos en el campo están destruyendo poco a poco nuestro verdadero hogar y el de todos los seres vivos.

Y el ave que ahora vamos a ver es un fiel reflejo de todo ello. El Chorlitejo Patinegro (Charadrius alexandrinus) es un pequeño limícola que necesita de playas y arenales costeros para poder sacar adelante a sus crías. Y aquí radica su principal amenaza ya que en las últimas décadas estos ecosistemas han sufrido constantes agresiones llegando muchos de ellos a desaparecer bajo el cemento de especuladores sin escrúpulos y amparados por los que deberían de velar por el cuidado del Medio Ambiente. Por ello este limícola de patas negras, plumaje blanco y marrón, y dibujo cefálico en blanco, negro y rojizo, ha sufrido un gran declive. 

Aunque es una especie eminentemente costera hay poblaciones en el interior peninsular y en uno de estos puntos pudimos verlas Juanra, César y yo-. En concreto vimos un grupito de ellos recorriendo las orillas de la laguna conquense de Manjavacas










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lunes, 3 de junio de 2019

TIEMPO DE ESTIVALES

El estío se va dejando ver ya por tierras abulenses  y tras unos meses, durante el paso prenupcial, a piñón fijo con los migrantes que paran en los humedales morañegos ahora toca disfrutar de las aves que crían en nuestras latitudes. Pero a la vez ha llegado una época en la que mi tiempo se está viendo reducido a mínimos por diferentes causas lo que me hace salir poco al campo y no poder subir las cosas como me gustaría. Aún así seguiré escribiendo cuando pueda.

En esta entrada voy con uno de los estivales que han vuelto a nuestros campos y pastizales para sacar adelante a sus pollos. Este alaudido, de pequeño tamaño,  muestra unos tonos muy pálidos en pecho y tripa (sin moteado) además de una ceja marcada y unas manchas negras a los lados del cuello. En vuelo se le ve pálida por debajo de las alas. Tras viajar a tierras africanas regresa a los campos de cultivo de la Moraña o a los pastizales de Campo Azalvaro o La Cañada para criar. En una visita a este último enclave (coincidiendo con Ornitocyl) pudimos ver varios ejemplares de Terrera Común (Calandrella brachydactyla) siendo éste el que más agradecido se mostró. 

Terrera Común (Calandrella brachydactyla)

Terrera Común (Calandrella brachydactyla)

Terrera Común (Calandrella brachydactyla)

Terrera Común (Calandrella brachydactyla)

Terrera Común (Calandrella brachydactyla)

Terrera Común (Calandrella brachydactyla)

Terrera Común (Calandrella brachydactyla)

Terrera Común (Calandrella brachydactyla)

Terrera Común (Calandrella brachydactyla)
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lunes, 27 de mayo de 2019

HAN LLEGADO A LA CAPITAL

Hace un tiempo hablar del Vencejo Pálido (Apus pallidus) era hablar de una especie muy lejana de nuestra provincia.  Y lo era por que era una especie asociada a los territorios del sur de la Península Ibérica. Hace ya un tiempo la cosa cambió para la provincia abulense ya que la especie se asentó en algunos puntos del Valle del Tietar donde se observa aún con facilidad en localidades como Candeleda. Más cercanos en el tiempo esta especie, muy parecida al más habitual Común, empezó a observarse también en la zona suroeste de la provincia, en el entorno del Barco de Ávila- Piedrahita. Así que era tiempo que se expandiese y llegase a la capital abulense, donde hay una importante colonia de Vencejo Común. Y buscándolo levaba ya algún tiempo.

Esta primavera ya hemos visto la especie en la capital abulense, con cuatro citas desde principios de abril (dos de César San Segundo y dos mías) La última de las mías (la primera fue el 1 de abril sobre el complejo deportivo de San Antonio) fue hace una semana en la misma puerta de casa, cuando paseaba a la perra. En ese momento pude ver 3 ejemplares de Vencejo Pálido alimentándose junto a 2 Vencejos Comunes y varios Aviones Comunes. Les hice decenas de fotos y solo la siguiente vale la pena.

El Vencejo Pálido es una especie migradora que vive prácticamente en vuelo, ya que solo se posa para sacar adelante a sus crías, llegando incluso a dormir en vuelo. Se diferencia de su primo Común por tener un plumaje más pálido, viéndose, con buena luz y distancia, el escamado de su tripa. Es llamativa la garganta blanca, más extensa que en el común así como la diferencia de tono entre las primarias más externas (más oscuras) y las más internas. También se diferencia del Común en su fenología ya que llega antes a las zonas de crías para marchar después a tierras africanas.



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domingo, 26 de mayo de 2019

CANASTERA Y FUMAREL COMÚN EN SAN BARTOLOMÉ

Con algo de retraso os enseño de nuevo dos especies que han repetido en nuestros humedales durante el paso prenupcial que dejamos atrás y que ha sido muy productivo en la provincia de Ávila. No han sido los últimos pero si que han sido de los más tardíos (aún ayer seguían 11 Correlimos Tridáctilos donde os conté en la entrada anterior).

Hace algo más de una semana un amigo salmantino, Roberto Bustillo, citaba en la laguna de San Bartolomé una Canastera Común y un Fumarel Común. El viernes de la semana anterior aproveché para pasarme por algunos humedales con intención de ver si seguían ambos en esta pequeña pero interesante laguna situada en la localidad de Maello. Nada más llegar apareció el primero de ellos. 

Volando en la parte sur de la lámina de agua, junto a abundantes Golondrinas Comunes, estaba el Fumarel Común (Chlidonias niger). Con su peculiar vuelo llegaba hasta la mitad de laguna lanzándose a por los insectos que se movían sobre el agua para volver de nuevo al extremo del humedal y comenzar de nuevo el mismo recorrido. Disfruté de él largo rato antes de que se echase en una orilla a descansar unos minutos y volver a su tarea.

Fumarel Común (Chlidonias niger)

Fumarel Común (Chlidonias niger)

Fumarel Común (Chlidonias niger)

Fumarel Común (Chlidonias niger)

Fumarel Común (Chlidonias niger)

Fumarel Común (Chlidonias niger)

Fumarel Común (Chlidonias niger)


La segunda se hizo esperar más. Busqué a la preciosa Canastera Común (Glareola pranticola) por todas las orillas de la laguna, haciendo hincapié en una zona con hierbas altas por si el escaso limícola, en nuestra provincia, andaba tumbado entre ellas. Pero no la veía. Cambio de sitio y de nuevo me daba esquinazo. Un último intento desde el centro y ni rastro de ella. Por un momento pensé que había proseguido su viaje. Pero al dar la vuelta al coche una silueta llamó mi atención. Estaba al lado de un Chorlitejo chico y su tamaño ya me certificó que allí estaba la bonita Canastera. Se mantuvo agachada todo el rato y allí la dejé, tranquila y descansando para coger fuerzas antes de seguir su periplo.

Canastera Común (Glareola pranticola)

Canastera Común (Glareola pranticola)

Canastera Común (Glareola pranticola)

Canastera Común (Glareola pranticola)

Canastera Común (Glareola pranticola)
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