Ya puedo decir que la primavera de este año me ha dado su mejor momento pajarero. Cada año, desde que pude ver por primera vez el display de la agachadiza común (Gallinago gallinago) sueño con volver a ver, y escuchar, el maravilloso vuelo de este limícola que tiene dos plumas como protagonistas.
Ya lo he contado varias veces pero repito lo que para mi es algo excepcional. Este limícola, muy abundante en paso e invernada, solo se reproduce en la Península Ibérica en los prados encharcados de las sierra abulenses (donde está la práctica totalidad de las parejas) y en una zona entre Ourense y Portugal (donde está prácticamente desaparecida). Es por ello que siempre digo que es una joya de la ornitología abulense y una bandera, junto al ruiseñor pechiazul, de las montañas de la provincia.
Recorrer las sierras en busca de prados favorables para la especie (de altura, encharcados y con poca pendiente) me pone un nudo en el estómago. Si en ese momento puedo descubrir a esta especie de color marrón y largo pico posada en algún punto alto sobre la hierba donde saca adelante a sus pequeños el corazón me da un vuelco. Pero si escucho el maravilloso sonido que hace al dejarse caer en picado y hacer que el aire mueva sus plumas rectrices externas (las de la cola) dando el sonido que le da el nombre de cabrilla la sensación es inexplicable. Es el sonido más increíble que he escuchado y hace unos días pude volver a sentir esto cuando un ejemplar nos hizo su vuelo mientras paseábamos la familia (Eli y Elia nos acompañaban) y Juanra.
Gracias por seguir el blog
Saludos abulenses



No hay comentarios:
Publicar un comentario