Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

martes, 25 de marzo de 2025

GAVIOTA CABECINEGRA EN LOS PRADOS DE EL SOTO

 Menudos días llevamos por la provincia. Los 20 días seguidos con lluvia han rebosado los cauces de los ríos y han llenado de vida muchas zonas. Además siguen con nosotros las dos estrellas de este prenupcial, y quizá del año ornitológico abulense: el busardo calzado (Buteo lagopus) de Pozanco y la avefría sociable (Vanellus gregarius) de la laguna de El Oso. 

A ella sumamos una nueva delicatessen para nuestra provincia. Era una especie que tenía muchas ganas de ver por aquí ya que es una habitual de las costas ibéricas  pero que en Ávila solo tiene un puñado de citas. Fue nuestra amiga María la que, paseando por el entorno del parque del Soto, encontró un ejemplar adulto de gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus). Estaba con un grupo de gaviotas reidoras la tarde del domingo. Hicimos un intento esa tarde pero el grupo se había movido.

El lunes a mediodía, mientras venía de trabajar, vi de nuevo el grupo de reidoras (24 individuos pude contar) y paré para descubrir la preciosa cabeza negra brillante con el borde el ojo blanco;  y las patas y pico de rojo intenso de esta preciosa gaviota. Voló un par de veces y pude ver la diferencia con sus compañeras mostrando sus alas completamente blancas. Un rato después volví de nuevo con Eneko para que el también bimbase la especie para Ávila.

Y de nuevo esta tarde hemos estado disfrutando de esta maravilla, que además está anillada (aunque con metal ilegible a distancia).











La gaviota cabecinegra tiene su principal zona de cría cerca del Mar Negro y en humedales cercanos al Mediterráneo y es en los pasos cuando llegan a nuestra s costas. Es un invernante habitual en las costas mediterráneas y en menor medidas en al resto de costas ibéricas. Es una gaviota pequeña, dentro de los láridos, que tiene un plumaje precioso en época reproductora con una cabeza negrísima que cambia en invierno por el gris en la zona auricular.

En la Península se reproduce en humedales mediterráneos (Delta del Ebro, Albufera de  Valencia o humedales alicantinos), en La Mancha y en otros puntos aislados. Por todo ello esta es una cita buenísima que me ha hecho sumar una nueva especie para la provincia y ya son 263.











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Saludos abulenses

miércoles, 19 de marzo de 2025

DESCANSANDO 47 ESPÁTULAS POR LA PELMAZA

 Apenas nos acordamos del sol tras estas borrascas que han traído agua, viento y bajas temperaturas a la Península Ibérica. En Ávila llevamos tres semanas con lluvia constante en las partes más bajas y nevadas en las altas que han teñido las Sierras de blanco. Y toda esa nieve, una vez que se va deshelando, y el agua ha colmado los cauces de los ríos y el Adaja y el Chico que se han desbordado encharcando los prados que acompañan a las arterias de vida.

Donde hay agua hay vida y ahora mismo los prados de la Pelmaza, en El Fresno, están repletos de lo uno y lo otro. Esta tarde había dos especies habituales en la provincia  pero en un número extraordinario para este lugar. Un grupo preciosos de 47 espátulas (Platalea leucorodia) hundía su excepcional pico en las charcas en busca de anfibios que les recarguen de energía antes de seguir su viaje. Ya lucían su precioso plumaje donde sobre el blanco llama la atención el amarillo de su pecho amarillo, de sus largas plumas en la cabeza y de la dl pico. En nada estarán en sus zonas de reproducción del centro de Europa o en algunas de las colonias que tenemos en Iberia  (una de ellas muy cercana). Con ellas estaban 9 garcetas grandes (Ardea alba) de idénticos colores.








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Saludos abulenses

lunes, 17 de marzo de 2025

2ª CITA DE BUSARDO CALZADO EN ÁVILA

Semana enorme en lo ornitológico la que hemos vivido en Ávila esta que hemos dejado atrás. De nuevo las aves nos dan una alegría inmensa. Y en ello ha tenido mucho que ver Víctor Coello pues él ha sido el que ha citado las dos bestialidades que han parado en dos lugares de la geografía abulense para descansar en su viaje de vuelta. Son dos pepinazos aunque una de ellas, la avefría sociable (Vanelus gregarius) ya es reincidente pues se ha visto varias veces el año pasado (con citas en el prenupcial y el postnupcial) y este año de nuevo se había visto en la laguna de el Oso. Vamos con el más buscado.

El miércoles saltó el sorpresón. Algo impensable, pues la especie que vio Víctor entre Santo Domingo de las Posadas y Pozanco,  se vio hace 3 años en la provincia y era impensable que volviese a volar sobre nuestros campos, teniendo en cuenta que las citas en la Península son muy pocas. Pero sí, de nuevo un busardo calzado (Buteo lagopus) se veía en Ávila. Era ya de noche cuando Víctor me pasó unas fotos que me aceleraron en corazón. En ellas se veía un busardo robusto con la cabeza y cuello pálidos y moteados, la tripa marrón uniforme, las patas emplumadas  y cola blanca con una línea oscura en el extremo. no había dudas que era un inmaduro de esta rapaz que cría en Escandinavia o en norte de Rusia.

Al día siguiente estábamos por la tarde en su busca. Teníamos la espina clavada con la especie pues nos dio esquinazo varias veces el ejemplar de Serones así que era una nueva oportunidad (que no pensábamos tener en Ávila) y no la desaprovechamos. Se hizo de rogar pero cuando la tarde ya agonizaba lo vimos volar. Fueron nuestros amigos Alfonso, Juanra y Luis Jesús los que lo relocalizaron pues les pasó volando por encima cuando estábamos buscándolo por toda la zona. Pudimos verlo en dos ocasiones mientras volaba e incluso lo vimos, gracias a nuestro amigo pucelano Alex, posado en un arbusto. Pudimos ver muy bien su cola, su pálida cabeza y las marcas carpales .

Gracias a Alfonso podemos disfrutar de esta auténtica barbaridad que , por desgracia, lleva dos días sin relocalizarse por lo que fácilmente habrá seguido su camino al norte.


Foto: Alfonso Guío

Foto: Alfonso Guío

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Sañudos abulenses

martes, 11 de marzo de 2025

ESTRENANDO EL CALIDRIS

 A punto de terminar el invierno voy  con una de las experiencias más maravillosas de esta estación del año. Visitar Santoña entre enero y febrero es algo ineludible cuando eres pajarero. Y si quieres disfrutar de las aves que invernan en la bahía tienes que embarcar con Alejandro en su barco para recorrer cada rincón del Parque. Este año la experiencia ha cambiado y aunque hemos echado de menos el "Cofre" embarcar en el "Calidris" ha sido inolvidable. Desde este barco puedes ver las aves a escasos metros, lo que da observaciones imborrables y fotos tan espectaculares como las que hizo Eneko, y que ahora vais a ver.

Empezamos con los que para mí, son el emblema de la invernada en el norte peninsular. Los colimbos grandes (Gavia immer) son unas aves acuáticas (Gaviiformes) que invernan en nuestras costas tras llegar allí desde algunos lagos de la taiga  y tundra del norte de Eurasia y América. Cuando llegan a nuestras costas se establecen en bahías para alimentarse de peces y crustáceos. Es el más robusto de los colimbos y lucen una prominente frente con un potente pico. Su plumaje es oscuro en las partes superiores y blancas en las inferiores y luce un característico collar que lo identifica. 







Junto al más grande pudimos ver otro de los colimbos (es habitual que los tres colimbos habituales se observen en Santoña). El pequeñín de los colimbos se diferencia del anterior por su menor tamaño, su fino pico y su pose, con la cabeza siempre ligeramente elevada. El colimbo chico (Gavia stellata) en cuanto a coloración es similar al anterior, con las zonas superiores oscuras (moteadas) y las inferiores blancas. En Europa crían en lagos de Islandia, Escandinavia o Reino Unido. En invierno llegan en menor número que el grande pero son habituales en el Cantábrico y en la bahía.




Tras los colimbos vamos con dos buceadores de pequeño tamaño, los zampullines. El primero de ellos es una de las estrellas  de la bahía y por el camino que lleva, será de las especies que será rareza en unos años pues el número de invernantes ha caído y este año han sido tres los zampullines cuellirrojos (Podiceps auritus) que han llegado allí. Éste en concreto nadaba en el entorno de Montehano, su lugar habitual llegado, como los anteriores, de lagos del norte de Europa. Con ellos pudimos ver los más habituales zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis). Para diferenciarlos la cabeza es fundamental pues mientras que el cuellirrojo tiene la cabeza plana y el negro se delimita a la altura del ojo, el cuellinegro tiene la cabeza redonda y el negro el baja a la mejilla donde se difumina. 

Zampullín cuellirrojo

Zampullín cuellirrojo

Zampullín cuellirrojo

Zampullín cuellirrojo


Zampullín cuellinegro en plumaje nupcial

Zampullín cuellinegro

Terminamos este viaje en el "Calidris"  con las más numerosas. Año a año su número ha ido creciendo desde unos pocos ejemplares hasta los 1300 que han censado este año. Es una barbaridad ver a todo el grupo de barnaclas carinegras (Branta bernicla) volando cuando la marea va dejando islas al descubierto para posarse en ellas y empezar a alimentarse de la zostera por la que llegan a nuestras latitudes desde la tundra de Rusia (la subespecie bernicla). Destaca su precios plumaje oscuro, con el cuello y cabeza negras y la popa blanca. Es impresionante ver a todo el grupo interaccionando entre ellas y lo más maravillosos es poder escucharlas.











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Saludos abulenses