Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

jueves, 5 de marzo de 2026

COMO HEMOS CAMBIADO EN UN AÑO

Vamos cerrando este invierno que en unos días nos abandonará y nosotros vamos terminando de contar lo que la invernada nos ha dado. En la entrada de hoy hablamos de un ave que vimos en nuestro viaje para ver invernantes marinas en tierras cántabras aunque la protagonista de ella no sea una invernante puramente dicho. La gaviota que vamos a ver es una de las estrellas ornitológicas del año pasado y se mantiene en este 2026 pues no se ha movido del puerto de Laredo desde que se estableció allí tras verse primero en el puerto de Santoña el 9 de diciembre de 2024 (Gonzalo Pardo) y más tarde en la playa del Puntal.

El invierno pasado ya pudimos ver a la gaviota cocinera (Larus dominicanus vetula) en el mismo punto donde este pasado mes de febrero la vimos. Y de nuevo la descubrimos en lo alto de un barco, posada sobre uno de los mástiles, atenta a la incursión de alguna gaviota patiamarilla para salir volando a expulsarla. Nos gustó mucho ver como había cambiado en un año pasando del plumaje de 2º ciclo de hace un año hasta el que lucía este año, ya de tercer año destacando el manto casi negro. 









Esta gaviota es la más habitual en el hemisferio sur ya que se distribuye por Sudamérica, el sur de África, Australia o Nueva Zelanda. Es una gaviota grande y con una gran cabeza y potente pico, muy parecida al gavión atlántico, del que se diferencia por tener las patas azuladas. En este caso el ave está anillada y su identificación no conlleva problemas (es la única gaviota que hay en la zona del puerto pesquero)

A continuación podéis ver como ha cambiado esta maravilla de gaviota llegada de tan lejos y que se ha establecido en este punto de la geografía cántabra para disfrute de un sinfín de pajareros ya que solo hay una decena de citas en todo el territorios varias de ellas en las islas Canarias.




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martes, 3 de marzo de 2026

¡¡ AVEFRÍA SOCIABLE EN LA LAGUNA DE EL OSO !!

De nuevo la laguna de El Oso suma un bombazo ornitológico. En este caso  la especie en cuestión es reincidente en el humedal. De hecho  este maravilloso rincón  abulense es el mejor punto de la Península y quizás de Europa para poder ver una de las aves más escasas de la avifauna mundial. Y es que esta nueva cita de avefría sociable (Vanellus gregarius) hace que ya sean 3 los años seguidos ( los anteriores tanto en el prenucpial como en el postnupcial) que se observa este limícola de  colores marrones con  una ceja blanca muy llamativa y una franja negra en la cola negra. 

Hace unos días, el pasado 11 de febrero Miguel y Luis Jesús Martín vieron un ejemplar en unos campos encharcados del humedal pero no lo volvimos a relocalizar a pesar de ir a la laguna en su búsqueda varios días. El pasado sábado localizaron un ejemplar en unas lagunas de Medina del Campo que el domingo salió volando y de nuevo esa misma tarde se relocalizó en la laguna  de El Oso (Bernardo y Esther). Esta tarde me he acercado a ver si veía a este ave tan escasa a nivel mundial que tan difícil es de ver en la Península y ha estado delante de nosotros las 2 horas que hemos estado allí. Eso si, se ha mantenido bastante oculta entre la vegetación junto al grupo de avefrías con las que está dejándose ver en varios momentos mientras se acicalaba y dejaba patente el plumaje ocráceo que destacaba entre el blanquinegro de sus compañeras de viaje. 

La avefría sociable es un ave catalogada en peligro crítico que se reproduce en las estepas de Rusia y Kazajstán. Sus cuarteles de invernada están en zonas de África oriental, Oriente Medio y el Oeste de India. En sus movimientos migratorios puede asociarse a grupos de avefrías europeas (con las que andaba por el Oso) y llegar a la Península Ibérica siendo un acontecimiento ornitológico allá donde aparece. Por suerte llevamos varias citas como las de los tres años a las que se suma otra en 2021 en la misma laguna y una de 2015 en Aldeaseca.







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martes, 24 de febrero de 2026

INFLUX DE LOS MÁS PEQUEÑOS

El otoño es un momento crucial para saber como va a ir la invernada. Cuando el frío va llegando y las condiciones en el norte y centro de Europa se hacen difíciles se puede tomar el pulso a como se van a comportar algunos de los viajeros. Es en este momento cuando se producen influx de especies que en  sus lugares de invernada no encuentran el alimento necesario y bajan a latitudes menores llegando así a la Península. Ya os he contado que este año ha habido en la Península un influx (llegada masiva de alguna especie al territorio) de pardillos sizerines alpinos (Acanthis flammea cabartet) que nos los ha traído hasta Ávila. También hubo un influx de mosquitero de Pallas con ejemplares en varios puntos de la geografía.

Vamos con otro importante influx de este otoño-invierno que nos ha llenado los árboles de pequeñines. Han entrado en números muy altos ejemplares de la especie de ave más pequeño de Europa. Los reyezuelos sencillos (Regulus regulus) son uno diminutos paseriformes de tonos verdosos con las alas oscuras y una línea blanca en ellas. Llamativo e identificativo (frente al igualmente diminuto reyezuelo listado) es su píleo (cabeza) con dos líneas oscuras que delimitan una cresta amarilla en las hembras y naranja en la de los machos. Os invito a identificaral de las fotos que hizo Eneko. 

A este ejemplar, que estaba con otros dos y con un listado le vimos en un cedro a escasos metros de los abedules donde se han visto por última vez los pardillos sizerines ( que ya parece que nos han abandonado). A pesar de ser un pajarillo muy nervioso pudimos primero oírlo, con su agudo reclamo, y más tarde verle mientras no paraba de buscar insectos en las finas hojas de la conífera.







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jueves, 19 de febrero de 2026

EL GAVILÁN SEMBRÓ EL PÁNICO

El invierno y las continuas borrascas que han barrido Europa han tenido consecuencias más allá de las que nos producen a nosotros (frío, lluvia y viento) en muchas de las aves que están invernando en el centro y sur del continente. Llevamos una semana con arribadas masivas de frailecillos en malas condiciones, muchos de ellos muertos, en las playas del Cantábrico. Vamos ahora con otra de estas consecuencias del mal tiempo. Es lo que llamamos fuga de tempero y sucede cuando debido a fuertes nevadas y heladas en el centro de Europa decenas de miles de ejemplares de algunas especies dejan el lugar donde habían decidido pasar el invierno para irse más al sur escapando de esas condiciones extremas. 

Entre esas fugas de temperos son espectaculares las que realizan las avefrías europeas (Vanellus vanellus) y los chorlitos dorados europeos (Pluvialis apricaria). De un día para otro se puede pasar de haber algún grupo pequeño en los humedales o zonas esteparias a verse grupos de varios miles (incluso decenas de miles) llenando cualquier metro cuadrado del lugar de pequeños puntos dorados o blanquinegros. En la laguna de El Oso ha pasado esto en la última semana con los chorlitos dorados europeos (en menor medida con las avefrías con las que apareció hace una semana un avefría sociable) y  el pasado martes fuimos  disfrutar de tal espectáculo.

En total pudimos ver alrededor de 2.400 ejemplares que descansaban en varios puntos del entorno del  humedal. El grupo más numeroso estaba en la parte norte de la laguna y rondaba los 1500 individuos. Se encontraban tranquilos en un campo que se empezaba a teñir de verde. Pero la tranquilidad a veces se acaba de manera abrupta y en un momento apareció a ras de suelo una hembra de gavilán común (Accipiter nisus) y todo el grupo tuvo que levantarse y formar una enorme bola de dorados puntos que, nerviosos, cambiaban de rumbo a cada instante confiando en que la unión hace la fuerza.

Las siguientes fotos, que captó Eneko, muestra la secuencia de lo sucedido e imaginaros a 5 pajareros (estábamos con Juanra, Miguel y Luis Jesús) mirando al cielo con una sonrisa en la cara que, quien nos lo iba a decir, nos trajo ese frío que tanto estamos deseando que se marche.












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lunes, 16 de febrero de 2026

EL BISBITA DE RICHARD CAMBIÓ EL RUMBO

Un pequeño pajarillo lo puede cambiar todo. Esto consiguió un bisbita de Richard (Anthus richardi), llegado de las lejanas estepas, marismas o pastizales de Siberia o Mongolia, una de las jornadas vividas en el viaje cántabro. Y es que aunque el día empezó de la mejor manera posible, con la atlantis que os enseñamos en la anterior entrada, la mañana fue empeorando al no localizar la gaviota cocinera de Laredo, fue a más cuando no pudimos salir en barco por los fuertes vientos que había y se torció definitivamente cuando tampoco vimos a  nuestro principal objetivo del viaje. 

Lo siguiente era tratar de localizar alguno de los bisbitas de Richard que invernan en las praderas costeras cercanas a Liencres. Allí llegamos a media tarde y nos pusimos a  buscar a este pajarillo marrón de tamaño mayor a sus primos, los bisbitas pratenses,  al que le gusta posarse erguido y reclamar como un gorrión. No tardamos en dar con un ejemplar que voló ante nosotros para posarse en el camino que llevábamos. La cara nos cambió al momento y nos olvidamos de las mañana (que tampoco iba tan mal) mientras buscábamos al richardi, un viajero que invierno tras invierno repite invernada en algunos puntos del norte peninsular en lo que se ha descubierto (gracias a un proyecto de marcaje) que es una ruta de invernada regular y no un proceso de divagancia. 

El ejemplar que vimos se puso muy bien para que lo pudiésemos disfrutar a placer y así Eneko pudo hacer unas fotos preciosas. Este especie se ha convertido en una de nuestras favoritas en los viajes invernales a Cantabria y más sabiendo que llegan aquí tras recorrer miles de kilómetros. Hizo un par de vuelos y cada momento de relocalizarla se hacia difícil por el poder de mimetismo que tiene y solo sus movimientos en busca de alimento lo delataba entre la amarilla hierba. Allí lo dejamos con la ilusión de volverlo a ver el invierno que viene en estos prados con la Costa Quebrada y el mar como telón de fondo. Hay que decir que a partir de el richard la cosa cambió y vimos todo aquello que fuimos a buscar.









 

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viernes, 13 de febrero de 2026

DE LAS AZORES A SANTOÑA

Cada vez que vemos una nueva especie la alegría es indescriptible. En nuestro viaje cántabro de hace unos días vivimos esta experiencia en una ocasión con un visitante americano. Pero hubo otro momento inolvidable , de esos que refrenda que nuestra pasión es maravillosa. En este caso no era una especie la que buscábamos sino una subespecie.

Las subespecies son aquellos grupos en los que se dividen las especies. Con esa denominación se describe a aquellas formas, dentro de una especie, que presentan características físicas diferenciales o que viven en áreas distintivas. Hay momentos en que las subespecies se tornan objetivos de nuestras salidas pajareras. En primavera cada lavandera boyera lleva un rato de observación en busca de algunas subespecies llegadas del centro y norte de Europa (flavissima, flava, cinereocapilla, thumbergi o feldegg). También en los pasos hay que prospectar cada correlimos para ver si el pico, el tamaño o la coloración nos hace diferenciar alpina, schinzii o arctica. Ahora estamos a tope con las subespecies de petirrojo, reyezuelo sencillo y busardo ratonero de Tenerife ya que en nada las veremos.

Al llegar a Santoña el primer lugar donde pajarear, ya que es el que más le gusta a Eneko, es el puerto de Santoña.  Allí, entre otras delicatessen, hay multitud de láridos (gaviotas) que hacen las delicias de los que somos de tierra adentro. Por allí se movía una gaviota patiamarilla de las Azores, o atlántica (Larus michahellis atlantis) que lleva tres inviernos en este lugar y que supone la segunda cita homologada de la Península (hay otras dos en Canarias). Fue llegar y tener la suerte de nuestro lado. Había un puñado de gaviotas en el tejado de la lonja y entre ellas vimos al ejemplar de dorso oscuro (casi como las sombrías) y una caperuza rayada muy diagnóstica. no solo la vimos sino que se quedó sola y decidió bajar al suelo para que la viésemos de manera inmejorable. Es una gaviota preciosa que tiene más valor por la distribución de la subespecie.












La subespecie atlántica de gaviota patiamarilla tiene una distribución muy restringida ya que sus colonias  de reproducción están en las islas Azores . Destaca sobre las michaellis michaellis y las michaellis lusitanicas en que tiene un dorso más oscuro y , en este ave de 3w (tercer invierno) en que tiene una restringida capucha oscura que no baja al cuello. 












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