Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

lunes, 18 de mayo de 2026

ALAUDIDOS DEL CAMPO AZALVARO

Después de leer el libro de nuestro amigo Alfonso Rodrigo ("A la sombra de los gigantes". Ediciones Tundra) y de ser aun más consciente de que las aves ligadas a los medios agrarios están desapareciendo hasta el punto de hacer realidad lo que cuenta otro libro "La Primavera silenciosa" que está dejando los hábitats ligados a los campos de cultivo o a las estepas vacíos de los cantos de multitud de pajarillos que no hace mucho eran muy numerosos. Uno de esos grupos son los alaúdidos, esos pajarillos marrones como el terreno donde viven, que escuchas antes de localizarlos entre los terrones de las parcelas en barbecho.

Uno de los mejores sitios para ver estas aves es Campo Azalvaro y por allí vimos cuatro de estas especies. Cercanas a las pocas manchas de árboles esta la más forestal de estas aves, la alondra totovía (Lullula arborea). Este cantarín tempranero, empieza en febrero a hacer su característico canto, luce una larga lista superciliar (ceja) blanca que le llega a la nuca. El plumaje es marrón como en el resto de "alondras" y lo que más resalta es el diseño del borde del ala con una minibandera blanca y negra. 





Una de las más cantarinas de las laderas herbáceas del este valle del este de la provincia, lindando con al vecina Segovia. Es espectacular ver como la alondra común (Alauda arvensis) canta mientras vuelan hasta pararse en el aire antes de caer en picado, cual paracaidista, hasta el suelo. Es en estos momentos cuando podemos ver el carácter diagnóstico de la especie ya que en el marrón del plumaje resaltan las plumas rectrices externas (de la cola) de un blanco níveo. Una vez posada veremos la pequeña cresta, que levanta un poco sin llegar a ser como la de las cogujadas.


Compitiendo con la alondra común en llenar el aire con su canto aunque más grande que ella está la calandria común (Melanocorypha calandra). Este gigante de las estepas es muy robusta y aunque vuelve a tener el plumaje de tonos marrones luce una llamativa mancha negra en la garganta. Cuando vuela, además de ese tamaño, tiene el borde de fuga (la punta de las plumas de vuelo) de un blanco muy visible. 







Terminamos con la que para mi es la más bonita de estas aves. Al contrario que las anteriores es una especie estival que viaja a África para volver en primavera. La terrera común (Calandrella bachydactyla) es la más pequeña y luce un plumaje pálido ya que las partes inferiores son pálidas y sin apenas rayado. Además tiene, al igual que la calandria, una manchas negras en la garganta.




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martes, 12 de mayo de 2026

UN REENCUENTRO MARAVILLOSO

La Campaña de conservación de los aguilucho cenizo (Circus pygargus) y  aguilucho pálido (Circus cyaneus) ya ha comenzado. Desde ahora y hasta el mes de agosto un buen puñado de voluntarios recorreremos los campos de cultivo de La Moraña en busca de parejas de ambas especies para controlar la llegada de los pollos y, con la ayuda de los agricultores, ayudarlas a volar sin que las cosechadoras sean un problema para ellos.

Llevamos ya 6 años con esta Campaña, empezamos en 2021, en la que hemos ayudado a un buen número de aguiluchos cenizos y pálidos a volar en su primer año de vida. La sensación de ver como esos pollos a los que hemos visto desde el dron, a los que hemos visto crecer, a lo que hemos visto cambiar desde el plumón hasta estar completamente emplumados y a los que hemos visto volar es inexplicable y se convierte en una motivación impresionante para seguir adelante. Muchos de ellos han volado tras crecer dentro de un cercado que ponemos para evitar que las  máquinas se los lleven y de manera indirecta para hacer más difícil a  sus depredadores la llegada al nido. 

Una de las cosas de las que más orgullosos estamos es que hace dos años conseguimos radiomarcar dos ejemplares adultos de aguilucho cenizo a los que pusimos los nombres de Madrigal, a un macho marcado en el pueblo del mismo nombre, y a Constanzana, una hembra de ese pueblo. La cantidad de información que dan estos dispositivos es enorme y nos encanta ver el viaje que hace esta especie tras la reproducción que la lleva a tierras africanas (Mali) para regresar cada primavera a la zona donde se reproduce (tienen una gran querencia)

Hace unos días supimos que Madrigal había regresado de nuevo a los campos morañegos donde le gusta campear y en nuestra salida para buscar parejas, nos propusimos buscar a nuestro macho. Tuvimos suerte y no tardamos en dar con él pues estaba aquerenciado a un campo recién segado donde buscaba micromamíferos o insectos con los que coger fuerzas para emprender la época de reproducción. Nos dio una alegría enorme volverle a ver a Madrigal tras su largo viaje que le ha llevado a cruzar el Estrecho y el desierto del Sáhara tanto de ida como de vuelta. Fijaros al final el impresionante viaje que hace (y la gente me sigue preguntando por qué me encantan las aves).




Aquí tenéis el track del viaje que ha hecho después de la época de reproducción del año pasado.













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lunes, 11 de mayo de 2026

¡ LAS AVOCETAS CRÍAN EN LA PROVINCIA !

El domingo vivimos uno de esos días espectaculares que nos regala esta pasión por las aves. La tarde iba destinada a los aguiluchos cenizo y pálido por tierras morañegas (cerca de Madrigal de las Altas Torres) pero terminó siendo la tarde las avocetas (Recurvirsotra avosseta) Este limícola blanquinegro de largo pico curvado hacia arriba es uno de los que más disfrutamos cuando nos cruzamos el algún humedal pues además de ser precioso es el limícola favorito de Juanra y eso hace que la alegría que produce en él se traslade a todos los que estamos a su lado.

Hace unos días me comentó el mismo Juanra que, uno de los días que pasó por un lavajo mientras buscaba junto a Alfonso algún territorio de aguiluchos, vio alguna pareja de avoceta y que había varias hembras echadas en el nido. Esto me puso en alerta pues hasta ahora solo habíamos tenido constancia de intentos de reproducción que no habían fructificado (al menos no hay nada público). Ya tenía un sitio seguro al que ir la próxima salida aguiluchera.

El pasado sábado por la tarde decidí pasarme por el entorno de Madrigal para ir centrando parcelas donde los cenizos y pálidos tiene su lugar de reproducción y en mi cabeza estaba pasarme por el lavajo en cuestión. Me acompañaban, además de Eneko, los que me habían dado información sobre la posible reproducción de avoceta. Detectadas algunas parejas de aguiluchos en zonas conocidas nos acercamos al lavajo. Una primera ojeada y con dos parejas de tarro blanco, una de ánade friso, varias de cigüeñuela común (con un nido ocupado), una pareja de chorlitejo chico, dos andarríos chicos y un solitario chorlitejo grande había dos avocetas pero ni rastro de nidos ni hembras echadas. 

La sorpresa saltó cuando de un recodo de la orillas aparecieron tres bolitas que se acercaron rápidamente a uno de los adultos, que se agachó, para dejar que se metiesen entre sus plumas. La emoción nos desbordó pues podíamos asegurar la reproducción de este precioso limícola (que se reproduce de manera muy local en Castilla y León) y documentarla con fotos (de lo que se encargó Eneko).

No contentos con ellos mientras disfrutábamos de los tres pequeñines apareció otra pareja de una zona que no veíamos y detrás de ellos de nuevo otros tres pollos se movían torpes en el barro. Para nada estaban tranquilos pues uno delos tarros blancos se acercó más de la cuenta y tuvo que ser expulsado de esa orilla por uno de los adultos que mostró lo que un padre es capaz de hacer por proteger a sus hijos. 

Allí los dejamos mientras en nuestra cara se dibujaba una sonrisa de ver una nueva especie reproductora en nuestra provincia. Esperemos que no quede ahí y que algunas otras parejas que están incubando en otro punto de la provincia logren sumar algunos ejemplares más de este ave tan especial para nuestro grupo pajarero.










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jueves, 7 de mayo de 2026

TORCECUELLO A LA VISTA, RICOTÍ NO TANTO

Ki ki ki ki ki ki ki. Este sonido nos detuvo en seco mientras regresábamos de la Puerta de la Fuerza hacia la Virgen. Ki ki ki ki ki ki volvió a cantar entre las ramas del árbol este peculiar pícido (pájaro carpintero) en nuestro paseo mañanero por los alrededores de Sepúlveda con las hoces del Duratón a nuestros pies. Un pequeño vuelo de esta ave de tonos  pardo grisáceos con moteado más oscuro nos dio la primera observación del torcecuello (Jynx torquilla) antes de volver a la espesura. De nuevo el canto le volvió a delatar y pudimos ver a este migrador que en invierno se mueve a zonas del sur de la Península o del centro de África entre el verde de uno de los árboles del camino. Un nuevo movimiento a otro árbol y a cantar de nuevo, esta vez en una rama despejada, nos dio una observación única e inolvidable de este preciosos carpintero, tan diferente a los demás, al que le gusta alimentarse de hormigas con su larga lengua








Ri-co- tiiii. Este sonido nos tuvo un par de horas con el oído afinado en busca de esa onomatopeya que da nombre a la más enigmática de las aves de nuestra avifauna, la alondra ricotí (Chersophilus duponti). Este fantasma de los páramos es una joya que tenemos la suerte de disfrutar en las parameras de las Hoces del Duratón. Es un ave muy escasa que, de manera silenciosa, está desapareciendo de nuestros campos y por ende, está desapareciendo de Europa (lo mismo ocurre a nivel global). Oírla es difícil pero verla ya se convierte en un casi imposible pues se esconde entre la vegetación de aromáticas y matorral rastrero y solo en algunos momentos aparece en lo alto de alguna roca o matorral. Tuvimos suerte de verla em la lejanía y la imagen hace honor a las observaciones que solemos tener de esta auténtica maravilla.




En la misma zona que la alondra ricotí, o de Dupont (como se la conocía antes) cantaban otras muchas especies y estas si que se mostraban posadas en las zonas más altas de los páramos. En lo alto de una roca pudimos ver a la que para mí, es la más bonita entre los alaúdidos. Será por su pequeño tamaño, por su vientre blanco, por su píleo anaranjado o por la mancha del cuello pero la terrera común (Calandrella brachydactyla) es una preciosidad de eso que llamamos PPM (Pequeños Pájaros Marrones).






Sobre un muro de piedras de los que rodean las fincas o las tenadas de ganado estaba el siguiente pajarillo. Comparte con la terrera común el vientre blanco pero en este caso su silueta es más alargada y luce una ceja muy marcada. El bisbita campestre es un ave estival, como la anterior, que regresa a los páramos y laderas de vegetación baja a pasar una nueva época reproductora.




Por último, sobre las sabinas que salpican el páramo, se posa la preciosa collalba rubia (Oenanthe hispanica). Es un paseriforme muy llamativo, de nuevo estival, que luce su blanco plumaje con tonos anaranjados y  tres zonas negras (cola, alas y cara) que resaltan enormemente. Podemos encontrar dos tipos de rubias según la extensión del negro de la cara siendo ésta con garganta negra quedando reducido al antifaz en el otro plumaje.




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