Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

martes, 29 de septiembre de 2026

SEPTIEMBRE NOS REGALA UNOS PEQUEÑOS VIAJEROS

El paso postnupcial nos trae  nuestros campos innumerables aves que en su viaje desde sus zonas de reproducción en el norte y centro de Europa viajan a sus cuarteles de invernada en tierras africanas. Muchas de ellas hacen miles de kilómetros atravesando Europa con sus cadenas montañosas, atravesando el Estrecho de Gibraltar con sus 14 Km y atravesando el Sáhara con su paisaje árido y arenoso. El paso se extiende desde el mes de agosto hasta bien entrado el mes de octubre pero hay momentos en que los pajarillos "caen del cielo" y cada matorral, cada árbol o cada trozo de terreno tiene su viajero o varios de ellos. Entre los paseriformes, en la provincia de Ávila, hay 5 especies que alegran cada salida pajarera del mes de septiembre.

El más numeroso del mes es  uno de los más pequeños. El mosquitero musical (Phylloscopus trochilus) es un ave muy abundante en Europa y eso hace que cuando se lanzan en masa hacia el sur aparezcan en cualquier punto donde haya un árbol o un arbusto. Los hemos llevado a ver en la puerta de nuestra casa, en cualquier parque o en el bosque que acompañan a ríos y arroyos. Nosotros disfrutamos muchísimo de ellos en el entorno del embalse de Serones donde llegamos a ver decenas en el recorrido que hacemos. Aunque salen volando con facilidad a nuestro paso siempre hay alguno de ellos que se deja ver a placer y nos deja ver sus tonos amarillos, su patente ceja, sus patas amarillentas y su proyección primaria larga (todo ello le diferencia de otros mosquiteros como el común).






Sobre algunos matorrales donde, a lo largo del año, están las tarabillas europeas aparecen ahora las llamativas tarabillas norteñas (Saxicola rubetra). Lucen estos pajarillos una preciosa ceja blanca sobre un plumaje de tonos ocres y marrones que la diferencia, entre otras cosas, de su residente prima. Rara es la salida por Campo Azalvaro o la laguna de El Oso donde no veas varias de ellas siendo en ocasiones muy numerosas. Muy bonito es el momento donde varias de ellas llenan los vallados que rodean el maravilloso humedal abulense.











La siguiente especie es estival en la Península y no son pocas las parejas de collalba gris (Oenanthe oenanthe) que se reproducen en nuestros campos (como La Moraña) pero sobre todo en las montañas abulenses. Cualquier subida por la Sierra de Gredos nos dará buenas observaciones de la especie. Pero es llegado este mes y las grises se multiplican con los ejemplares de toda Europa, e incluso de la suberpecie de Groenlandia (Leucorhoa), y las colas blancas terminadas en una T negra llenan cada paso que damos. La pasada semana en una zona entre Salamanca y Ávila las vimos por decenas.






Llega el turno de uno de los más bonitos. Es este mes un momento en que cada cola roja nos pone en alerta. A lo largo del resto del año una cola naranja corresponde al omnipresente colirrojo tizón que llega a criar en nuestro edificio. Pero esa hora el colirrojo real (Phonicurus phoenicurus) deja los bosques y praderas de Europa, y del norte de España, para aparecer en los majuelos y rosales silvestres de nuestras latitudes. Cierto es que se ha llegado a reproducir en la provincia de manera puntual y localizada pero septiembre es un momento para verlos en cualquier punto. Se diferencian del tizón por el plumaje del cuerpo rojizo teniendo el macho la cabeza oscura. Los que vais a ver se repartieron entre los embalses de la Sierra de Ávila y el entorno de Sepúlveda.













Terminamos esta lluvia de pajarillos viajeros con otro que, cuando llega el momento adecuado, se puede ver en números altísimos. Este pequeñín que ahora luce tonos grisáceos (en plumaje reproductor los machos lucen un negro azabache) puede identificarse por el espasmo que le da en el ala cuando se posa en alguna rama tras bajar al suelo en busca de algún insecto. Además son muy característicos los dedos blancos que luce en las terciarias y que se ven genial en la foto que pudo sacarle Eneko. Es un ave que se reproduce en los pinares de montaña de la provincia pero que ahora ve aumentado su número hasta hacerse muy fácil de observar en cualquier hábitat.






 

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martes, 22 de septiembre de 2026

VISTO Y NO VISTO, 33 MORITOS EN EL EMBALSE DE SERONES

El paso postnupcial es maravilloso. Cuando salimos al campo lo hacemos nervioso por saber que es lo que nos vamos a encontrar, los hacemos con un sinfín de especies en la cabeza que soñamos con ver y entusiasmados por ver grupos de limícolas (los reyes del paso) que prospectar  para descubrir el mayor número de viajeros posible. Además es un momento de cambio constante y donde ayer no había nada hoy puede ser un hervidero de aves, y viceversa, e incluso en un mismo momento puedes ver grupos que aparecen y desaparecen en un instante. Hace unos días nos pasó uno de esos momentos.

Como hacemos una vez por semana, como mínimo, en estos momentos estábamos en el embalse de Serones. Por allí seguían los 5 flamencos comunes (Phoenicopterus roseus) que llevan todo el mes en el humedal. No faltaba alguna de las cigüeñas negras (Ciconia nigra) que descansan en alguno de sus recodos de las que ya llevamos 22 ejemplares. Los grupos de limícolas se alimentaban en el barro de las orillas formados por correlimos comunes, menudos y zarapitines; andarríos chicos, bastardos y grandes; chorlitejos grandes y chicos; archibebes comunes y claros, avefrías comunes, avocetas comunes, agachadizas comunes y combatientes. 

Pasó en un momento. Eneko vio un grupo de moritos (Plegadis falcinellus) que llegaba volando desde lo alto para posarse en un pequeño recodo de la cola del embalse. Ya en vuelo contamos 33 ejemplares que fueron a caer cerca de los flamencos. Una vez posados, y recontados,  empezaron a acicalarse. Solo  tardaron unos minutos en levantar de nuevo el vuelo para desaparecer el humedal en dirección oeste. Aún recuerdo la primera vez que vi un morito en Ávila, en este mismo embalse, y me parecía increíble tener esta zancuda de tonos oscuros (tiene unas iridiscencias moradas preciosas) con sus áreas de reproducción tan lejanas (en humedales costeros del Mediterráneo).  Actualmente su presencia en la provincia es anual y regular en humedales como la laguna de El Oso o el embalse de Rosarito. Aún así fue un momento mágico que vivimos junto a Juanra









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jueves, 17 de septiembre de 2026

TIEMPO DE CIGÜEÑAS NEGRAS

 Llega septiembre y regresan muchas cosas. Vuelven los días de cole, las tardes de extraescolares sin parar y y los fines de semana de deportes. También vuelve el momento de las cigüeñas negras (Ciconia nigra) en los humedales abulenses. Por ellas llevamos varios días recorriendo algunos de los lugares por donde recalan estas maravillosas aves en su viaje al sur y hemos tenido la suerte de ver un buen número de estas esquivas zancudas.

Empezamos a lo grande pues pudimos ver un grupo de 16 ejemplares, algo que no había visto nunca y del que hacia años que el número no se acercaba. En el grupo pudimos ver tanto ejemplares adultos (de pico y patas de un rojo vivo) y algunos juveniles (de pico y patas rojo apagado).  Aunque es un ave reproductora en la provincia de Ávila, escasa (en el último censo había 6 parejas), es en estos momentos cuando aves que vienen del centro de Europa recalan en los humedales abulenses para descansar en su largo viaje.

Las dos siguientes observaciones nos dieron un ejemplar cada una de ellas mientras que hace unos días, por ahora la última de este postnupcial, pudimos descubrir 3 ejemplares que además de ver posados pudimos ver en vuelo cuando cogieron una térmica que las llevó a seguir su camino. En todas las ocasiones las negras estaban acompañadas de otras zancudas como espátulas (en una ocasión era un grupo de más de 200), garcetas grandes, garzas reales, garcetas comunes y garcillas bueyeras.















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martes, 15 de septiembre de 2026

EL SISÓN, UN AVE EN EL OCASO

No hace mucho Campo Azalvaro era un lugar magnífico para ver grupos postnupciales numerosos de sisón común (Tetrax tetrax). Dicen los pajareros que han vivido ese espectáculo que los bandos de esta esteparia, hermana pequeña de la gigante avutarda, parecían rebaños en mitad de las praderas herbáceas de esta zona limítrofe entre Ávila y Segovia. A día de hoy esos grandes grupos han desaparecido debido a que esta especie, como muchas de las aves asociadas a los hábitat esteparios y de campos de cultivo, sufre una regresión brutal desapareciendo muchas de ellas de los campos de la provincia y de la región.

Las gangas ibéricas (Pterocles alchata) son un recuerdo en nuestra provincia (y lo serán en Castilla y León), las gangas ortegas (Pterocles orientalis) cada vez escasean más (apenas hemos visto esta primavera en La Moraña), los alcaravanes (Burhinus oedicnemus) cada vez son más difíciles de ver, los aguiluchos cenizos (Circus pygargus) cada vez tienen más difícil sacar adelante a sus pollos (sin ayuda apenas sobreviven) y los alaúdidos ya no llenan las mañanas morañegas de cantos y apenas se escuchan un puñado de ellas. Mal pronóstico tiene estas aves muchas veces "invisibles" para la mayoría.

El sisón común es una de las que peor está. Ha desaparecido como reproductor en muchos de las lugares propicios y con hábitat adecuado quedando algunas parejas salpicadas en algunos puntos de la geografía abulense. Y eso se ve reflejado en lo que os contaba al inicio. Apenas queda algún grupito de pocos ejemplares en esta época por Campo Azalvaro. Hace unos días tuvimos la enorme suerte de descubrir un bando de 7 ejemplares en el entorno del embalse de Serones muy cerca de donde Elia, Eneko y yo llegamos con el coche. Se mantuvieron tranquilos, alimentándose de insectos, levantando la cabeza de vez en cuando. Descubrimos en el grupo 2 machos que lucían un plumaje que dejaba entrever el precioso plumaje que visten en primavera. Eneko pudo sacar a uno de ellos así de bonito.




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domingo, 13 de septiembre de 2026

SEMANA DEL FLAMENCO EN ÁVILA

 La pasada semana ha sido la del flamenco en la provincia de Ávila. No es porque por aquí hayan pasado los mejores cantaores o bailaoras de este movimiento artístico sin porque, quizás venidos del mismo sitio donde está la cuna del mismo, han aparecido por varios humedales esas hermosas zancudas de colores rosados y pico singular. En total han sido tres los sitios donde hemos podido ver grupos, con un total de 18 ejemplares, de flamencos comunes (Phoenicopterus roseus) en su momento de dispersión tras la época reproductora.

El primer grupo de ellos los vi un día muy especial, que ya os contaré, en la Laguna de El Oso. Allí se llevaban viendo desde finales de agosto tres ejemplares de estas aves fenix que parecen sacadas de un libro de animales fantásticos. Aunque hasta hace no mucho eran raros en este paraíso abulense llevamos varios años donde aparecen de manera regular por allí. Se alimentaban en lo que queda de lámina de agua junto a otras especies.

Al segundo grupo, que constaba de 5 individuos, los vimos en el embalse de Serones. Este embalse es un lugar de referencia en el paso postnupcial para varias especies pero es la primera vez que se detectan estos rosados patilargos que no paraban de alimentarse en la cola del embalse. En este caso estaban acompañados de un grupo de espátulas comunes y hace un par de días seguían por allí. 

Por último vimos un grupo formado por 10 aves en el lugar donde es más factible verlos, por la cercanía de embalses donde su presencia es regular: el embalse de Rosarito. En unos remansos de agua que hay en el recorrido del río Tiétar en la zona del Mirlo Blanco, vimos al grupo acompañados de un gran número de ardeidas (garzas reales, garcetas comunes, garcetas grandes y garcillas bueyeras). Este embalse es el primero en el que pensamos cuando hablamos de esta especie.

El flamenco común es una especie con las zonas de reproducción más cercanas en la Mancha Húmeda (Manjavacas), la laguna de Fuente de Piedra, las Marismas del Guadalquivir o el Delta del Ebro y en los momentos de dispersión tras esa época aparecen en otros lugares de la Península (incluso en Galicia o Cantabria) llegando a Castilla y León (ahora los hay también en Segovia) y a nuestros humedales para disfrute de los que los hemos podido ver. 








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