Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

martes, 18 de enero de 2022

TIEMPOS DIFÍCILES EN LA ALGUNA DE EL OSO

Os he hablado muchísimas veces de la laguna de El Oso, un paraíso abulense que nos da alegrías ornitológicas constantes. Siempre os he contado cosas buenas, muy buenas o excepcionales de este humedal como las impresionantes entradas de las grullas en los atardeceres otoñales, los cientos de anátidas que nadan en sus aguas en invierno, los vuelos de las Águilas Imperiales Ibéricas sobre los pinares cercanos, las decenas de especies de limícolas que lo visitan en los pasos migratorios o el movimiento de pechiazules o escribanos palustres entre la vegetación palustre. Pero esta vez toca hablar de algo poco agradable.

Hace unas semanas en el lejano Valle de Jule, en Israel, apareció un brote e gripe aviar que acabó con varios miles de grullas (se habla de 7.000). Con el movimiento de las aves en esta época era previsible que este brote llegase a la Península. Y saltó hace un par de semanas en el Valle del Segre, en Lleida, donde murieron 4 cisnes y una cigüeña blanca. El 31 de diciembre se observó en la laguna de El Oso el cadáver de un ánsar común que ya puso en sobreaviso a los pajareros abulenses, algo que se fue complicando  con la aparición de varias aves más (algunos ánsares comunes más , una grulla y una garza). 

Por desgracias se ha confirmado el brote de gripe aviar (H5N1) de alta patogenicidad que afecta a las aves silvestres. En gran medida se ha podido seguir el avance del mismo y sus consecuencias por las emisiones de las cámaras de la laguna (publicadas en el canal de youtube Directo Natura), donde se han visto comportamientos extraños de ejemplares enfermos e incluso la muerte de algunos de ellos. Y todo ello lo he podido ver in situ, pues en una visita de hace unos días vi algún cadáver y algún ejemplar con comportamientos raros que hace pensar que tendremos más bajas en estos viajeros del norte de Europa.

Ante ello, desde aquí, quiero recomendar mucha precaución en el contacto con las aves evitando manipular o tocar aquellas que parezcan enfermas o con comportamientos extraños. También  informo de que se ha de llamar a alas autoridades en el caso de ver algún ave con indicios de estar enferma.

Espero que la situación no se agrave mucho y que las aves puedan salvar esta situación y que la laguna de El Oso siga siendo ese paraíso que tanto nos emociona. Así que vamos a terminar con unas imágenes de algunos bandos de los más sensibles a esta enfermedad.






Ánsares caretos grandes

Mucho ánimos a tod@s
Gracias por seguir el blog
Saludos Abulenses

miércoles, 12 de enero de 2022

EL INVIERNO NOS TRAE COLIMBOS

 Que Santoña es un paraíso es algo innegable. Que cuando el invierno llega la zona se pone espectacular es algo constatable. Y en ese momento los más buscados, y deseados al menos por nosotros, son las aves marinas venidas desde tierras muy lejanas del norte. Muchos de ellos bajan a invernar a la costa cantábrica y algunas entran la bahía a cobijarse del oleaje y la mala mar que estos meses son frecuentes. Y para mi, personalmente, hay una familia que me apasiona en concreto.

Me encanta ver negrones comunes y especulados, me divierto mucho buscando al pato havelda mientras se zambulle, me vuelve loco encontrar el zampullín cuellirrojo entre las decenas de cuellinegros, me sorprende ver las cinco centenas de barnaclas carinegras y me frustra buscar, y no encontrar (aún) al somormujo cuellirrojo. Pero si hay una familia, la gaviidae,  que sobresale sobre todos ellos: son los colimbos.

Una visita a Santoña me garantiza disfrutar de estas aves buceadoras de silueta inconfundible. Tres son las especies que se pueden observar en el Parque y todas ellas las he podido ver en estos años que llevo visitando el lugar. Este año me hacía ilusión volver a verlos por un lado porque llevaba casi dos años sin verlo (debido a la pandemia) y por otro lado porque, como ya os he dicho, Eneko me acompañaba y tenía mucha ilusión por verlo. Es cierto que este año no se veían por la bahía dos de los colimbos (el chico y el ártico) confiaba en que el grande no fallaría. Y así fue, los dos "desaparecido" no los vimos pero nos hinchamos a ver al grande.

Comenzamos el día buscándolo en el espigón del puerto de Colindres, y a lo lejos pudimos ver un ejemplar con su enorme cabeza y su espectacular pico en forma de daga. Después volvimos a verlo desde Montehano, donde lo vimos algo más cerca pero aún no lo disfrutábamos a tope. Desde Arenilla y el puerto de nuevo vimos algún ejemplar pero de nuevo muy lejos. Pero fue llegar al canal de Hano, en la zona donde han instalado el observatorio) para buscar al osculado (que nos dio calabazas) cuando disfrutamos de ellos a tope. 

Buscando estaba al pato buceador cuando debajo de nosotros, pegados a la orilla había dos colimbos grandes (Gavia immer) afanados en pescar algunos de los peces con lo que nos deleitan cuando salen a la superficie y tratan de comérselo (en ocasiones enormes peces planos). Ajenos a nosotros se mantenían en esa misma zona buceando de vez en cuando para que Eneko quedase hipnotizado ("papa, se le ve bucear cuando se sumerge"). Mientras yo seguía buscando Eneko cogió las cámara y se puso a ello y el resultado lo vais a ver ahora. En cada visita de las 4 que hicimos en busca del clangula disfrutamos de ambos, e incluso de un ejemplar más que se les sumó.

El colimbo grande es un ave robusto de cuello grueso, cabeza potente y gran pico en forma de daga. Ahora en invierno luce un plumaje grisáceo por la parte de arriba y blanca por la de abajo, que apenas se ve cuando nadan,  luciendo un bonito collar incompleto  y una frente prominente. Es una especie que cría  en lagos de la tundra y de la taiga para elegir costas más al sur para pasar el invierno, momento en que llega alas costas ibéricas, preferentemente a la cantábrica, para que la disfrutemos nosotros, y en especial Eneko (esta vez compartimos fotos)















Mucho ánimo a tod@s

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Saludos Abulenses

domingo, 9 de enero de 2022

LOS BISBITAS PRATENSES NO SUELEN FALLAR

Este inicio del nuevo año nos ha devuelto al invierno. Y con la llegada de ambos llega el propósito del recién estrenado,  que no es otro  que disfrutar lo máximo posible del campo, y si es con la familia mejor que mejor. Y en estos primeros días varias han sido las salidas y en todas ellas he podido ver al protagonista de este entrada. Después del viaje a Santoña con la que cerramos el 2021 y de ir  a ver los ánsares caretos  de la laguna de El Oso de la primera del 2022 he podido subir a las Fuentes de Adaja, al cerro Pajarote, a una pimpollada que tenemos en el pueblo y a contar los milanos de un dormidero en el Valle Amblés.

En todas ellas he podido ver u oír a uno de los pajarillo más numerosos en los inviernos abulenses. Es un críptico paseriforme que se detecta antes por su canto que por poder ver su cuerpo de tonos ocres con una llamativa cola larga con las plumas externas de un blanco níveo. Al bisbita pratense (Anthus pratensis) se le pude ver en las orillas de las lagunas y lavajos de la Moraña, se le puede detectar en los prados de media montaña de la Serrota, se le puede escuchar en los parques de la capital o se le puede identificar en los campos de cultivo que jalonan al Adaja. 

Este pequeñín cría en el norte y el centro de Europa con algunas citas en algunos puntos del norte peninsular. En invierno se produce la llegada de muchas aves a nuestro territorio para pasar los mese más fríos antes de regresar. Es en esos momentos cuando podemos deleitarnos con estas viajeras con sus poco llamativos colores pero que a mi me parecen espectaculares. A este precioso ejemplar lo pudo fotografiar Eneko en nuestro viaje cántabro, donde también abunda.










Mucho ánimo a  tod@s

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Saludos Abulenses



domingo, 2 de enero de 2022

EMPEZANDO EL AÑO DONDE TOCA

 Como es tradición este año 2022 pajarero lo he empezado donde suelo empezarlo, aunque mis primeras aves me vinieron a ver en mi primer paseo anual, Esta mañana me he acercado a la laguna de El Oso para ver si el inicio del año seguía como el final del pasado. Y además lo he hecho rodeado de parte de mi familia pues hasta allí me han acompañado algunos de los más cercanos.

La laguna sigue espectacular con multitud de aves en la lámina y en su entorno. El inicio de la mañana nos la han ocupado los ánsares. Todo el grupo de gansos estaba en la laguna, quizás movidos por algunos disparos que se oían en la lejanía. Y los primeros a los que quería ver eran los ánsares caretos grandes (Anser albifrons) que llevan en la laguna unas semanas. Sin mucha dificultad pude ver un grupo de ellos integrados entre los anser que al contar sumaron 18. Entre ellos pude disfrutar de algunos adultos con su preciosa placa blanca y su llamativo diseño de la tripa, con las bandas negras muy marcadas. Con ellos un buen número de jóvenes que ya van adquiriendo el blanco en la base del pico. Pasó una hembra de aguilucho lagunero y todos los patos se movieron (por la laguna hay azulones, ánades frisos, silbones europeos, cucharas europeos, cerceas comunes y 3 tarros blancos) y al volver a revisar el grupo de caretos pude contar los 20 que se han visto por el humedal. Se mantuvieron juntos hasta que desaparecieron entre la hierba mientras pastaban.

Ya avanzada la mañana apareció volando el otro protagonista de la laguna. Desde el suroeste llegó el morito común (Plegadis falcinelus) que leva unos días en este paraíso abulense. Se puso a buscar alimento al instante y allí le dejamos cuando marchamos.





Feliz nuevo año a tod@s

Saludos Abulenses

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viernes, 31 de diciembre de 2021

DOS GAVIOTAS GROENLANDESAS EN SANTOÑA

 Terminamos este difícil año que se empezó muy complicado y ha terminado siéndolo aún más. A pesar de que pensábamos que estaba todo hecho. Desde aquí mucho cuidado y desearos que estos días no pasen factura al inicio del 2022. Este año ha sido difícil en todo y prueba de ello es que he tenido menos tiempo para subir entradas al blog, con lo que se ha resentido el número final de ellas. Espero poder retomar la periodicidad en este año que entra.

Voy a despedir el año blogero con una entrada del reciente viaje que hemos hecho a Santoña. Recorrer la bahía es siempre una ilusión, pero este año lo era aún más pues ha sido la primera invernada en Santoña para Eneko, que me acompañó y además aguantó como un jabato el pajareo de sol a sol. Y empiezo con dos de las protagonistas del periodo invernal en esta acogedora localidad cántabra.

 Aunque ya tuvimos oportunidad de ver esta especie en el mismo lugar el verano pasado, siempre es un gusto disfrutar de una de las gaviotas blancas que nos visitan cuando el frío llega a nuestra latitudes llegadas de lejanos lugares como Groenlandia o el extremo norte de Norteamérica. Anteriormente llamada Gaviota polar ahora se la conoce como Gaviota groenlandesa (Larus glaucoides) y con paciencia se las puede observar a pocos metros en el puerto de Santoña.

Nosotros fuimos a buscarlas tras pasar el día recorriendo varios puntos, que ya os contaré. Mientas buscaba aparcamiento me fijé en la cubierta de un edificio portuario y allí pude ver un de los dos ejemplares (un primer invierno/1ªW y un segundo invierno 2ªW). Aparcamos y fuimos rápido al lugar donde la vi pero había cambiado de sitio. No tardé en relocalizarla mientras volaba antes de posarse en una grúa. Con tal suerte que se acomodó al lado del segundo ejemplar. Nos acercamos poco apoco hasta una zona donde las teníamos muy cerca y ellas estaban tranquilas. Y allí disfrutamos de ambas.

Para diferenciar a ambos ejemplares fijaros en el iris de cada una. Mientras que el ejemplar de 1ªW tiene el ojo y el pico oscuros , el ejemplar de 2ªW tienen  el iris claro, lo mismo que una parte del pico  Al rato el más joven cambió la grúa por el tejado de nuevo mientras que el más mayor de los dos se quedó en la grúa, donde la dejamos tranquila.

La subespecie nominal (glaucoides), que es la que llega a nuestras costas en bajo número, cría en Groenlandia y pasa el invierno de manera escasa en algunos puntos europeos (islas Británicas, países nórdicos, Francia o España). Los individuos inmaduros tienen un plumaje muy blanco incluidas las primarias que contrasta  mucho con los inmaduros de otras especies. Nosotros disfrutamos mucho de ellas, ahora os toca a vosotr@s.

Primero unas fotos del 2º invierno












Luego unas pocas del 1º invierno



Y finalmente de las dos juntas.



Mucho ánimo s a tod@s
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domingo, 19 de diciembre de 2021

ENEKO Y EL MOCHUELO

 Fin de trimestre y con él se limita el tiempo que tengo para salir al campo. Aún así hemos sacado varios ratos, cortos eso si, para poder estar en el campo. El domingo pasado anduvimos por las Navas del Marqués tras el escribano nival (que no apareció), hoy hemos paseado por una charca de la capital (donde hay un ánsar cisnal de quien sabe donde) y dos ratos, una tarde y la mañana de ayer, para disfrutar de la laguna de El Oso.

El humedal está ahora precioso y lleno de vida. El martes, que fue el día en que pude prospectar la laguna a tope ya que ayer se lo estuvimos enseñando a algunas personas en una actividad, comprobamos que el número de ánsares comunes sigue estable en los alrededor de 580 ejemplares. Con ellos siguen los 19 ánsares caretos grandes (Anser albifrons) que ese día vimos primero por separado (un grupo numerosos y luego ejemplares sueltos) pero que luego se juntaron a comer en un campo cercano. Ayer la cosa fue al revés, nada más llegar los vimos todos juntos en una orilla del humedal ara dispersarse luego cuando cambiaron de lugar.

Por la alguna siguen, o seguían el martes, los zarapitos reales (Numenius arquata) que llevan unos días con nosotros aunque ayer no los pudimos localizar en el ratito que echamos. Con ellos, en cuanto a limícolas, destacar que ayer había un correlimos común (Calidris alpina) y que hay un grupo de Avefrías comunes que se mueven por los campos que bordean la laguna.  Las anátidas están bien representadas por todas las especies habituales en esta época con la observación de dos tarros blancos (Tadorna tadorna).

Pero el martes todo eso a Eneko no le importó mucho. Él estuvo gran parte de la tarde con su nuevo amigo. Un amigo de penetrantes ojos amarillos y cara amigable que le esperaba en su casa. Allí lo vimos nada más llegar y Eneko se puso a disfrutar con él. Con el paso de la tarde, y cuando ya cogieron confianza, se fueron acercando un poco (en realidad Eneko no se movió del sitio) hasta que llegaron  a estar a escaso s 3 metros mientras se miraban. Eneko pasó uno de esos momentos que suceden en este precioso mundo y que no se le olvidará nunca. Por cierto su amigo es un precioso Mochuelo europeo (Athene noctua) que estaba en el entorno del observatorio de la embotelladora.








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