













El paso postnupcial es maravilloso. Cuando salimos al campo lo hacemos nervioso por saber que es lo que nos vamos a encontrar, los hacemos con un sinfín de especies en la cabeza que soñamos con ver y entusiasmados por ver grupos de limícolas (los reyes del paso) que prospectar para descubrir el mayor número de viajeros posible. Además es un momento de cambio constante y donde ayer no había nada hoy puede ser un hervidero de aves, y viceversa, e incluso en un mismo momento puedes ver grupos que aparecen y desaparecen en un instante. Hace unos días nos pasó uno de esos momentos.
Como hacemos una vez por semana, como mínimo, en estos momentos estábamos en el embalse de Serones. Por allí seguían los 5 flamencos comunes (Phoenicopterus roseus) que llevan todo el mes en el humedal. No faltaba alguna de las cigüeñas negras (Ciconia nigra) que descansan en alguno de sus recodos de las que ya llevamos 22 ejemplares. Los grupos de limícolas se alimentaban en el barro de las orillas formados por correlimos comunes, menudos y zarapitines; andarríos chicos, bastardos y grandes; chorlitejos grandes y chicos; archibebes comunes y claros, avefrías comunes, avocetas comunes, agachadizas comunes y combatientes.
Pasó en un momento. Eneko vio un grupo de moritos (Plegadis falcinellus) que llegaba volando desde lo alto para posarse en un pequeño recodo de la cola del embalse. Ya en vuelo contamos 33 ejemplares que fueron a caer cerca de los flamencos. Una vez posados, y recontados, empezaron a acicalarse. Solo tardaron unos minutos en levantar de nuevo el vuelo para desaparecer el humedal en dirección oeste. Aún recuerdo la primera vez que vi un morito en Ávila, en este mismo embalse, y me parecía increíble tener esta zancuda de tonos oscuros (tiene unas iridiscencias moradas preciosas) con sus áreas de reproducción tan lejanas (en humedales costeros del Mediterráneo). Actualmente su presencia en la provincia es anual y regular en humedales como la laguna de El Oso o el embalse de Rosarito. Aún así fue un momento mágico que vivimos junto a Juanra
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Saludos abulenses
Llega septiembre y regresan muchas cosas. Vuelven los días de cole, las tardes de extraescolares sin parar y y los fines de semana de deportes. También vuelve el momento de las cigüeñas negras (Ciconia nigra) en los humedales abulenses. Por ellas llevamos varios días recorriendo algunos de los lugares por donde recalan estas maravillosas aves en su viaje al sur y hemos tenido la suerte de ver un buen número de estas esquivas zancudas.
Empezamos a lo grande pues pudimos ver un grupo de 16 ejemplares, algo que no había visto nunca y del que hacia años que el número no se acercaba. En el grupo pudimos ver tanto ejemplares adultos (de pico y patas de un rojo vivo) y algunos juveniles (de pico y patas rojo apagado). Aunque es un ave reproductora en la provincia de Ávila, escasa (en el último censo había 6 parejas), es en estos momentos cuando aves que vienen del centro de Europa recalan en los humedales abulenses para descansar en su largo viaje.
Las dos siguientes observaciones nos dieron un ejemplar cada una de ellas mientras que hace unos días, por ahora la última de este postnupcial, pudimos descubrir 3 ejemplares que además de ver posados pudimos ver en vuelo cuando cogieron una térmica que las llevó a seguir su camino. En todas las ocasiones las negras estaban acompañadas de otras zancudas como espátulas (en una ocasión era un grupo de más de 200), garcetas grandes, garzas reales, garcetas comunes y garcillas bueyeras.
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La pasada semana ha sido la del flamenco en la provincia de Ávila. No es porque por aquí hayan pasado los mejores cantaores o bailaoras de este movimiento artístico sin porque, quizás venidos del mismo sitio donde está la cuna del mismo, han aparecido por varios humedales esas hermosas zancudas de colores rosados y pico singular. En total han sido tres los sitios donde hemos podido ver grupos, con un total de 18 ejemplares, de flamencos comunes (Phoenicopterus roseus) en su momento de dispersión tras la época reproductora.
El primer grupo de ellos los vi un día muy especial, que ya os contaré, en la Laguna de El Oso. Allí se llevaban viendo desde finales de agosto tres ejemplares de estas aves fenix que parecen sacadas de un libro de animales fantásticos. Aunque hasta hace no mucho eran raros en este paraíso abulense llevamos varios años donde aparecen de manera regular por allí. Se alimentaban en lo que queda de lámina de agua junto a otras especies.
Al segundo grupo, que constaba de 5 individuos, los vimos en el embalse de Serones. Este embalse es un lugar de referencia en el paso postnupcial para varias especies pero es la primera vez que se detectan estos rosados patilargos que no paraban de alimentarse en la cola del embalse. En este caso estaban acompañados de un grupo de espátulas comunes y hace un par de días seguían por allí.
Por último vimos un grupo formado por 10 aves en el lugar donde es más factible verlos, por la cercanía de embalses donde su presencia es regular: el embalse de Rosarito. En unos remansos de agua que hay en el recorrido del río Tiétar en la zona del Mirlo Blanco, vimos al grupo acompañados de un gran número de ardeidas (garzas reales, garcetas comunes, garcetas grandes y garcillas bueyeras). Este embalse es el primero en el que pensamos cuando hablamos de esta especie.
El flamenco común es una especie con las zonas de reproducción más cercanas en la Mancha Húmeda (Manjavacas), la laguna de Fuente de Piedra, las Marismas del Guadalquivir o el Delta del Ebro y en los momentos de dispersión tras esa época aparecen en otros lugares de la Península (incluso en Galicia o Cantabria) llegando a Castilla y León (ahora los hay también en Segovia) y a nuestros humedales para disfrute de los que los hemos podido ver.
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