PAJAREANDO POR ÁVILA (buscapájaros por Ávila)
jueves, 12 de febrero de 2026
SIGUEN LOS SIZERINES, AHORA EN EL PARQUE
lunes, 2 de febrero de 2026
REPOKER DE PORRONES EN GALICIA
Vamos terminando con el viaje gallego (está en ciernes uno a Santoña) y lo hago con los patos buceadores que vienen en invierno a los embalses o ensenadas del norte peninsular. En este caso vamos con los porrones y el repoker que pudimos disfrutar en tierras gallegas.
Comenzamos en el Encoro de Cecebre, un embalse de forma peculiar que está al sur de la ciudad de Coruña, buscando un porrón bola (Aythya affinis) que había por allí. La mañana nos recibió con lluvia y apenas nos dejaba mirar con facilidad la lámina para tratar de encontrar el grupo de porrones. Recorrimos la orilla para ver si aparecían y fue ya de vuelta cuando vimos dos porrones moñudos con una hembra de porrón reseñablemente más pequeño, con mascara blanca en el pico y cabeza achichonada. Estaba bastante lejos por lo que no pudimos fotografiar esa preciosidad.
Tras ello, y ya el día siguiente fuimos al lugar donde vimos las otras 4 especies de porrones. Llegamos a Valdoviño a media mañana y la laguna bullía de aves. Desde que la descubrimos el año pasado este lugar tan peculiar nos ha enamorado. Buscamos entre los patos de superficie a los buceadores de cabeza grande y cuello corto. Fue entre las fochas donde aparecieron los porrones acollarados (Aythya collaris). Este pato, que se reproduce en Norteamérica, es espectacular . El macho luce un pico precioso con dos franjas blancas (al inicio y en la base) y una cabeza triangular sobre un plumaje blanco y negro. La hembra de color marrón tiene la franja pálida en la base del pico y un anillo ocular que le hace inconfundible. Es un invernante regular en la Península con lugares donde repiten año a año. Aunque la población es originaría de América del Norte, invernando en México y Centroamérica, hay ejemplares que se mantienen en Europa a lo largo de todo el año.
lunes, 26 de enero de 2026
¡¡ LOS SIZERINES ABULENSES SON DOS !!
El bombazo ornitológico del pasado 2025 en Ávila nos ha dado una nueva alegría hace un par de días. Desde que el día 6-12 Miguel Martín descubrió un pardizo sizerín alpino (Acanthis flammea cabaret) hemos sido muchos pajareros, entre ellos un buen número de amigos, los que hemos disfrutado de este pequeñín venido del centro de Europa por primera vez en Ávila y su provincia. Algunos hemos ido a verle muchas veces (al menos 3-4 veces por semana he pasado por la zona) con momentos donde era llegar y verle colgado de las piñas de los abedules y otras estar largo rato y no conseguir descubrirle.
El sábado, al ejemplar más retratado de la avifauna abulense, se le sumó un nuevo ejemplar de la misma especie. Fue Chema García el que a media tarde dio la noticia. A pesar de salir de viaje sacamos 5 minutos para acercarnos y documentar esa cita. Fue llegar y ver los dos ejemplares de sizerín alimentándose junto a 5 jilgueros lúganos (Spinus spinus) y descubrimos que el nuevo ejemplar se diferenciaba muy bien de "nuestro" vecino porque tenía un precioso pecho rojo. Es maravilloso pensar donde habrá estado este nuevo ejemplar y que le habrá hecho venir a los mismos abedules donde lleva más de un mes un congénere suyo. Ayer se les pudo ver de nuevo pero hoy, a pesar del esfuerzo de varios amigos (y un poco mío) no lo hemos vuelto a ver. Veremos si reaparecen de nuevo para seguir disfrutando de ellos y sino nos quedaremos con los preciosos momentos vividos con estos viajeros.
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Saludos abulenses
sábado, 24 de enero de 2026
BALDAIO NOS DA LA CHUKOTKA Y EL AVETORO
Tiempo de nieves y censos estas semanas por Ávila. Llevamos dos fines de semana amaneciendo de blanco en la ciudad y en la provincia lo que hace que las salidas se restrinjan a lugares cercanos y si encima estamos inmersos en los censos de milanos reales invernantes y acuáticas invernantes lo que salgo es para contar las aves que han llegado a la provincia a pasar los meses fríos. Así que aprovecho para contaros el momento más maravilloso del viaje gallego de los primeros días del año.
El viaje de dos días por diferentes puntos de la geografía gallega tenía varios objetivos, que varían en función de lo que cada miembro del grupo desea. Había quién tenía el maculado como especie fetiche, quien deseaba ver la gaviota de Bonaparte o quien soñaba con que el avetoro asomase entre la vegetación. Para mi este viaje tenía un nombre. Tenía un nombre, Chukotka o tschuntschensis, tan peculiar como lo era la observación de esta especie propia de la tundra siberiana en un maravilloso humedal como es Baldaio. Agradecer a Antonio Sandoval y Xabi Varela por su ayuda para buscar esta lavandera tan próxima a nuestras estivales boyeras.
Y no fue fácil dar con ella. Buscamos en una zona de pasarelas de madera movimiento de alguna lavandera o su identificativo reclamo sin suerte, solo alguna lavandera cascadeña nos activaba la ilusión. Un buen rato recorriendo la zona y decidimos cambiar de sitio. Ya en la orilla contraria nos pusimos a buscar pero apenas se movían algunas gaviotas o garzas reales. Con la idea de marchar de nuevo al punto inicial la casualidad, y un par de vecinos de la zona, nos hizo echar una charla sobre el humedal y los jabalís, para quedarnos unos minutos más. En ese momento aparecieron los deseos de nuestra amiga María y nuestro amigo Alfonso (ahora os cuento). Mientras todo el grupo disfrutaba del fantasma del carrizal yo seguía con mi ilusión en la cabeza buscando en el canal.
Corazón a mil. Un pájaro amarillento llegó volando y se posó entre la vegetación del canal que teníamos delante. Lancé la voz de alarma al ver que acababa de llegar la lavandera de Chukotka (Motacilla tschuntschensis) que tanto deseaba ver. Estaba difícil pues se movía tras la vegetación pero todos pudimos verla. Lo de las fotos ya es otro cantar y apenas pudimos hacer algo que sirva para identificar esta lavandera tan parecida a la boyera.
Tanta culpa tuvieron los vecinos de que nos quedásemos un tiempo más en el lugar como lo tuvo el siguiente protagonista. Era el objetivo de Maríay Alfonso por lo que pusimos todo nuestro empeño en buscarlos. Se veían dos avetoros (Botaurus stellaris) en Baldaio durante el invierno y queríamos disfrutar de esta especie tan complicada de ver por su escaso número y su gusto por pasar inadvertido entre la vegetación palustre, adoptando incluso la forma del carrizo (con el pico apuntando hacía el cielo) para ser invisible. No los vimos hasta que Ángel Luis se subió a una gran roca que hacia las veces de valla para los coches y descubrió uno. Al buscarlo Juanra encontró un segundo ejemplar. Observación a placer de una de las más escasas aves. Esta ardeida (garza) de tonos marrones es una de las más difíciles de ver en nuestros humedales así que fue una locura verlos largo rato. Y Eneko los sacó así de bonito.
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lunes, 19 de enero de 2026
LOS PIQUITUERTOS DEL CASTILLO
jueves, 15 de enero de 2026
UN REENCUENTRO MUY BONITO
El viaje gallego nos ha dado un reencuentro muy bonito. Como ya os he dicho las gaviotas son un mundo maravillosos a la par que complicado y en cualquier viaje a las costas del norte son uno de los grupos que más buscamos pues solo así podemos aprender los de tierra adentro a identificar las más de dos decenas de láridos que pueden visitarnos. Nuestro objetivo gaviotero del viaje era claro, queríamos bimbar la gaviota pipizcan o de Franklin (Larus pipixcan) que se veía entre las piscifactorías de Lira y Quilmes, en el bonito pueblo de Carnota (Costa da Morte). No tuvimos suerte con ella a pesar de buscarla en estos dos sitios y en la EDAR cercana pero si que disfrutamos mucho de otra gaviota llegada de Norteamérica y de un sitio maravilloso.
Era una de las especies que queríamos ver pues varios amigos del grupo no la habían visto. Llegamos al entorno de la piscifactoría de Lira a primera hora de la mañana con la marea baja. Era un hervidero de gaviotas tanto volando en la salida del agua de la factoría como en las rocas que la rodean. Un primer vistazo a las centenas de gaviotas reidoras y patiamarillas en busca de una más pequeña de pico negro y patas rosas. No tardó Eneko en dar con ellas en las rocas más cercanas. Teníamos de nuevo, un año después, un adulto de gaviota de Bonaparte (Chroicocephalus philadelphia) ante nosotros. Y de nuevo estaba muy cerca y se portó de manera espectacular porque todos la pudimos ver a placer mientras descansaba antes de volar e irse a una roca donde descansaban las reidoras.
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