Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

jueves, 28 de mayo de 2026

ESTEPARIAS EN CAMINO GUERRA

 "Para ver esteparias tienes que ir a Camino Guerra" había oído cada vez que íbamos a la Mancha Húmeda. Pero no se había dado el momento de recorrer este camino que transcurre por una zona de hábitat maravillosos para esas especies asociadas a los campos de cultivo y que tan caras se están poniendo por nuestra provincia. Hace unas semanas llegó el momento de recorrerlo dentro del viaje por diferentes humedales de Ciudad Real y Toledo. Con unos guías de excepción (Alfonso, Miguel y Edu) ya lo conocían el resto disfrutamos una barbaridad con las especies que allí vimos (tanto que casi no llegamos al alojamiento en la capital).

Entre las esteparias siempre hay una especie que nos emociona por encima de todas ya que en Ávila ha desaparecido como reproductora, y en Castilla y León agoniza con solo dos poblaciones que cada año van a menos. Es la ganga ibérica (Pterocles alchata). Este pteróclido de vivos colores se mantiene oculto entre la vegetación de los barbechos  y suelen verse, o mejor dicho escucharse, cuando sale volando. Ver un grupo de gangas y descubrir que tienen la tripa blanca nos da un vuelco al corazón pues esa en la principal característica en vuelo que las diferencia de las gangas ortegas que vemos por aquí (aunque cada vez sea  más difícil). Pudimos ver dos grupos en el recorrido y a estas que sacó Eneko así de bonitas pudimos verlas los maravillosos colores que rodean al blanco del vientre, con el amarillo, el naranja y el negro como protagonistas. Fue una observación increíble.






Entre medias de los dos grupos de gangas llegó un momento que Eneko llevaba tiempo esperando, y porque no decirlo con el que estaba obsesionado. Nuestros compañeros lo escucharon en el coche que nos precedía y en cuanto bajamos la "pedorreta" nos llegó a nosotros. Eneko nervioso como pocas veces se puso a buscar de donde venía ese sonido tan característico. Entre el verde de los campos quería encontrar el precioso cuello en blanco y negro del sisón común (Tetrax tetrax). Parecía que estaba muy cerca de nosotros por como sonaba pero realmente estaba en el lindero a varios metros  haciendo su despliegue de cortejo. Disfrutamos muchísimo de esta especie que tan silenciosamente está desapareciendo, algo muy palpable en Ávila.





Muy cerca del primer grupo de gangas ibéricas, de hecho vimos la pareja a la vez que disfrutábamos de ellas, pudimos ver un territorio de carraca (Coracias garrulus). Este ave es una de las más bonitas que podemos ver en nuestros campos por ese azul intenso que tiñe su plumaje donde también aparece el marrón en el dorso. Este viajero es una especie que siempre gusta ver y que como les pasa a las anteriores, en nuestra región está prácticamente desaparecida como reproductora, viéndose solo en los pasos migratorios de manera puntual. Si precioso es verlas posadas, cuando vuelan la cosa ya es espectacular pues el azul se vuelve más intenso y colorea los campos por donde vuelan.



Terminamos el elenco de esteparias con el limícola más extravagante. Al contrario que el resto de limis el alcaraván común (Burhinus oedicnemus) no solo no vive pisando el limo de los humedales sino que además de pisar el herbáceo campo de cultivo y barbechos, lo hace en el crepúsculo, que es cuando le gusta chillar y dar paso a la noche (se decía que ese chillido avisaba al resto de los animales de que la noche estaba al caer). Este patilargo de grandes ojos amarillos luce unos colores crípticos y solo cuando vuela deja ver el blanco de sus partes inferiores y las manchas blancas de la parte superior de las alas. Varios de ellos volaron a nuestro paso por este maravilloso lugar que conocimos y que superó cualquier expectativa que teníamos.


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lunes, 25 de mayo de 2026

¡ AVEFRÍA ESPINOSA EN MADRID !

Cuando empiezas en el mundo de las aves y abres la guía ves especies que sueñas con ver  alguna vez en la vida ( y si es en España mejor) a sabiendas de que las posibilidades son mínimas. Hoy he abierto la guía como hago cada día y al llegar a la página de las avefrías se me ha puesto una sonrisa y a la vez he alucinado con lo que hemos conseguido este pasado viernes.

En esa página además de nuestra avefría, la avefría europea (Vanellus vanellus), hay otras cuatro especies y por suerte hemos podido ver otras tres de ellas (sólo nos faltaría la india). Hemos disfrutado varias veces de la avefría sociable (Vanellus gregarius) en la provincia de Ávila, hemos podido ver la avefría coliblanca (Vanellus leucurus) en el Delta del Ebro y el pasado viernes pudimos ver una avefría espinosa (Vanellus spinosus) en el Soto del Lugar.

La noticia saltó por la mañana. Eugenio Castillejo citaba una avefría espinosa en uno de los lugares calientes del pajareo madrileño, el Soto del Lugar. La tarde la teníamos para pajarear y cuando Miguel y Luis Jesús nos mostraron su intención de ir a ver este auténtico pepinazo (así llamamos a las rarezas y megas que aparecen) no dudamos en ir a por la espinosa y además conocer ese lugar que tan en boga está porque por allí andan canasteras, pagazas piconegras, moritos, correlimos zarapitín o chorlitejo patinegro.

Además de ello pudimos coincidir con varios amigos (Jesús, Bruno, Octavio)  y conocer a otros que los serán de aquí en adelante. Al llegar nos dijeron que este limícola había volado de las lagunas hacía unos campos encharcados que hay al oeste. Después de un tiempo no había vuelto a aparecer y la tensión apareció. Pero se esfumó cuando un grupo de avefrías europeas apareció volando desde los campos y aunque giraron y marcharon , una de ellas siguió directa hacía el agua. Un giro y pudimos ver que era la deseada. Se posó en la orilla y estuvo varios minutos allí volando de nuevo hacia los campos, donde nos dirigimos cuando marchó, para ver si la podíamos disfrutar oro rato y así fue. Pudimos verla a placer y allí la dejamos, alimentándose, cuando decidimos regresar. 










La avefría espinosa es una especie que se reproduce de manera habitual en Oriente Medio, llegando a Turquía o Grecia, con poblaciones más numerosas en zonas de África subsahariana  y oriental (desde Mauritania hasta Egipto). La población más septentrional es migradora viajando a África en los meses más fríos. Es una especie con un puñado de citas en la Península (con una de hace un mes en El Bonillo-Albacete). 

Cuando está posada la avefría espinosa se caracteriza por tener un diseño facial muy llamativo con la cabeza negra y unas mejillas blancas muy llamativas. Las partes superiores del cuerpo son marrones y la tripa negra apoyada en una largas patas. En vuelo es llamativo el diseño tricolor de las alas (negro, blanco y marrón de fuera a dentro) y con un pequeño espolón en la articulación. 






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lunes, 18 de mayo de 2026

ALAUDIDOS DEL CAMPO AZALVARO

Después de leer el libro de nuestro amigo Alfonso Rodrigo ("A la sombra de los gigantes". Ediciones Tundra) y de ser aun más consciente de que las aves ligadas a los medios agrarios están desapareciendo hasta el punto de hacer realidad lo que cuenta otro libro "La Primavera silenciosa" que está dejando los hábitats ligados a los campos de cultivo o a las estepas vacíos de los cantos de multitud de pajarillos que no hace mucho eran muy numerosos. Uno de esos grupos son los alaúdidos, esos pajarillos marrones como el terreno donde viven, que escuchas antes de localizarlos entre los terrones de las parcelas en barbecho.

Uno de los mejores sitios para ver estas aves es Campo Azalvaro y por allí vimos cuatro de estas especies. Cercanas a las pocas manchas de árboles esta la más forestal de estas aves, la alondra totovía (Lullula arborea). Este cantarín tempranero, empieza en febrero a hacer su característico canto, luce una larga lista superciliar (ceja) blanca que le llega a la nuca. El plumaje es marrón como en el resto de "alondras" y lo que más resalta es el diseño del borde del ala con una minibandera blanca y negra. 





Una de las más cantarinas de las laderas herbáceas del este valle del este de la provincia, lindando con al vecina Segovia. Es espectacular ver como la alondra común (Alauda arvensis) canta mientras vuelan hasta pararse en el aire antes de caer en picado, cual paracaidista, hasta el suelo. Es en estos momentos cuando podemos ver el carácter diagnóstico de la especie ya que en el marrón del plumaje resaltan las plumas rectrices externas (de la cola) de un blanco níveo. Una vez posada veremos la pequeña cresta, que levanta un poco sin llegar a ser como la de las cogujadas.


Compitiendo con la alondra común en llenar el aire con su canto aunque más grande que ella está la calandria común (Melanocorypha calandra). Este gigante de las estepas es muy robusta y aunque vuelve a tener el plumaje de tonos marrones luce una llamativa mancha negra en la garganta. Cuando vuela, además de ese tamaño, tiene el borde de fuga (la punta de las plumas de vuelo) de un blanco muy visible. 







Terminamos con la que para mi es la más bonita de estas aves. Al contrario que las anteriores es una especie estival que viaja a África para volver en primavera. La terrera común (Calandrella bachydactyla) es la más pequeña y luce un plumaje pálido ya que las partes inferiores son pálidas y sin apenas rayado. Además tiene, al igual que la calandria, una manchas negras en la garganta.




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martes, 12 de mayo de 2026

UN REENCUENTRO MARAVILLOSO

La Campaña de conservación de los aguilucho cenizo (Circus pygargus) y  aguilucho pálido (Circus cyaneus) ya ha comenzado. Desde ahora y hasta el mes de agosto un buen puñado de voluntarios recorreremos los campos de cultivo de La Moraña en busca de parejas de ambas especies para controlar la llegada de los pollos y, con la ayuda de los agricultores, ayudarlas a volar sin que las cosechadoras sean un problema para ellos.

Llevamos ya 6 años con esta Campaña, empezamos en 2021, en la que hemos ayudado a un buen número de aguiluchos cenizos y pálidos a volar en su primer año de vida. La sensación de ver como esos pollos a los que hemos visto desde el dron, a los que hemos visto crecer, a lo que hemos visto cambiar desde el plumón hasta estar completamente emplumados y a los que hemos visto volar es inexplicable y se convierte en una motivación impresionante para seguir adelante. Muchos de ellos han volado tras crecer dentro de un cercado que ponemos para evitar que las  máquinas se los lleven y de manera indirecta para hacer más difícil a  sus depredadores la llegada al nido. 

Una de las cosas de las que más orgullosos estamos es que hace dos años conseguimos radiomarcar dos ejemplares adultos de aguilucho cenizo a los que pusimos los nombres de Madrigal, a un macho marcado en el pueblo del mismo nombre, y a Constanzana, una hembra de ese pueblo. La cantidad de información que dan estos dispositivos es enorme y nos encanta ver el viaje que hace esta especie tras la reproducción que la lleva a tierras africanas (Mali) para regresar cada primavera a la zona donde se reproduce (tienen una gran querencia)

Hace unos días supimos que Madrigal había regresado de nuevo a los campos morañegos donde le gusta campear y en nuestra salida para buscar parejas, nos propusimos buscar a nuestro macho. Tuvimos suerte y no tardamos en dar con él pues estaba aquerenciado a un campo recién segado donde buscaba micromamíferos o insectos con los que coger fuerzas para emprender la época de reproducción. Nos dio una alegría enorme volverle a ver a Madrigal tras su largo viaje que le ha llevado a cruzar el Estrecho y el desierto del Sáhara tanto de ida como de vuelta. Fijaros al final el impresionante viaje que hace (y la gente me sigue preguntando por qué me encantan las aves).




Aquí tenéis el track del viaje que ha hecho después de la época de reproducción del año pasado.













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