Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

viernes, 13 de febrero de 2026

DE LAS AZORES A SANTOÑA

Cada vez que vemos una nueva especie la alegría es indescriptible. En nuestro viaje cántabro de hace unos días vivimos esta experiencia en una ocasión con un visitante americano. Pero hubo otro momento inolvidable , de esos que refrenda que nuestra pasión es maravillosa. En este caso no era una especie la que buscábamos sino una subespecie.

Las subespecies son aquellos grupos en los que se dividen las especies. Con esa denominación se describe a aquellas formas, dentro de una especie, que presentan características físicas diferenciales o que viven en áreas distintivas. Hay momentos en que las subespecies se tornan objetivos de nuestras salidas pajareras. En primavera cada lavandera boyera lleva un rato de observación en busca de algunas subespecies llegadas del centro y norte de Europa (flavissima, flava, cinereocapilla, thumbergi o feldegg). También en los pasos hay que prospectar cada correlimos para ver si el pico, el tamaño o la coloración nos hace diferenciar alpina, schinzii o arctica. Ahora estamos a tope con las subespecies de petirrojo, reyezuelo sencillo y busardo ratonero de Tenerife ya que en nada las veremos.

Al llegar a Santoña el primer lugar donde pajarear, ya que es el que más le gusta a Eneko, es el puerto de Santoña.  Allí, entre otras delicatessen, hay multitud de láridos (gaviotas) que hacen las delicias de los que somos de tierra adentro. Por allí se movía una gaviota patiamarilla de las Azores, o atlántica (Larus michahellis atlantis) que lleva tres inviernos en este lugar y que supone la segunda cita homologada de la Península (hay otras dos en Canarias). Fue llegar y tener la suerte de nuestro lado. Había un puñado de gaviotas en el tejado de la lonja y entre ellas vimos al ejemplar de dorso oscuro (casi como las sombrías) y una caperuza rayada muy diagnóstica. no solo la vimos sino que se quedó sola y decidió bajar al suelo para que la viésemos de manera inmejorable. Es una gaviota preciosa que tiene más valor por la distribución de la subespecie.












La subespecie atlántica de gaviota patiamarilla tiene una distribución muy restringida ya que sus colonias  de reproducción están en las islas Azores . Destaca sobre las michaellis michaellis y las michaellis lusitanicas en que tiene un dorso más oscuro y , en este ave de 3w (tercer invierno) en que tiene una restringida capucha oscura que no baja al cuello. 












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jueves, 12 de febrero de 2026

SIGUEN LOS SIZERINES, AHORA EN EL PARQUE

Siguen con nosotros los protagonistas ornitológicos de Ávila en los últimos meses (aunque ya hay una nueva novedad y es que de nuevo la avefría sociable ha elegido el Oso) y eso que ya pensábamos que nos habían dejado. Desde el pasado 24 de enero no habíamos vuelto a ver a los pardillos sizerines alpinos (Acanthis flammea cabaret). Ese día apareció un nuevo ejemplar que se unió al que lleva en los abedules de las Hervencias desde el 06-12 dentro del influx que había en la Península y que ha sumado varios ejemplares en varios puntos de la geografía ibérica.

El pasado sábado, fue Javier González (me hace mucha ilusión que sea él ya que el primer sizerín ha sido vecino suyo) el que los volvió a ver, esta vez en un punto diferente al inicial. En este caso estaban en los abedules del parque de las Hervencias. Ambos ejemplares están preciosos pero uno de ellos, el que menos lleva en el barrio , luce un pecho rojo y un píleo espectacular. 

Esta tarde, después de pasarnos martes y miércoles por la zona sin suerte, hemos podido ver a los dos en un abedul grande del parque mientras estaban comiendo las piñas más revisadas del invierno abulense. han estado un par de minutos antes de volar y posarse en una árboles lejanos.  Poco los quedará por aquí pues en nada regresarán a sus zonas de cría en el centro de Europa.




Siguiendo a los sizerines hacia los árboles donde volaron nos topamos con dos picogordos (Coccothraustes coccothraustes) que descansaban en las desnudas ramas. Es éste uno de los pájaros más peculiares por su enrome pico, capaz de romper semillas como huesos de frutas. Destacaba el naranja de su plumaje sobre el gris plomizo del cielo y Eneko pudo sacar a uno de ellos así de bonito.




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lunes, 2 de febrero de 2026

REPOKER DE PORRONES EN GALICIA

Vamos terminando con el viaje gallego (está en ciernes uno a Santoña) y lo hago con  los patos buceadores que vienen en invierno a los embalses o ensenadas del norte peninsular. En este caso vamos con los porrones y el repoker que pudimos disfrutar en tierras gallegas. 

Comenzamos en el Encoro de Cecebre, un embalse de forma peculiar que está al sur de la ciudad de Coruña, buscando un porrón bola (Aythya affinis) que había por allí. La mañana nos recibió con lluvia y apenas nos dejaba mirar con facilidad la lámina para tratar de encontrar el grupo de porrones. Recorrimos la orilla para ver si aparecían y fue ya de vuelta cuando vimos dos porrones moñudos con una hembra de porrón reseñablemente más pequeño, con mascara blanca en el pico y cabeza achichonada. Estaba bastante lejos por lo que no pudimos fotografiar esa preciosidad.

Tras ello, y ya el día siguiente fuimos al lugar donde vimos las otras 4 especies de porrones. Llegamos a Valdoviño a media mañana y la laguna bullía de aves. Desde que la descubrimos el año pasado este lugar tan peculiar nos ha enamorado. Buscamos entre los patos de superficie a los buceadores de cabeza grande y cuello corto. Fue entre las fochas donde aparecieron los porrones acollarados (Aythya collaris). Este pato, que se reproduce en Norteamérica, es espectacular . El macho luce un pico precioso con dos franjas blancas (al inicio y en la base) y una cabeza triangular sobre un plumaje blanco y negro. La hembra de color marrón tiene la franja pálida en la base del pico y un anillo ocular que le hace inconfundible. Es un invernante regular en la Península  con lugares donde repiten año a año. Aunque la población es originaría de América del Norte, invernando en México y Centroamérica, hay ejemplares que se mantienen en Europa a lo largo de todo el año.










En el mismo grupo de aves de color negro estaba otra de las especies de porrón. En este caso era una hembra la que nadaban junto a los collaris sufriendo la mala leche de las fochas comunes (Fulica atra) que no la dejaban tranquila. Destacaba su cabeza redondeada con frente prominente y su gran mancha blanca en la base del pico. Con esas características y la pequeña "uña" negra de la punta del pico no cabía dudas que estábamos ante una hembra de porrón bastardo (Aythya  marila). Esta especie se reproduce en las costas del norte de Europa (Escandinavia y Rusia) al igual que en Norteamérica.  En invierno se mueven hacia el este (Mar Caspio y Negro) y algunos ejemplares vienen al suroeste europeo y llegan a los humedales ibéricos.






Sumaron la nómina de porrones los dos más habituales en nuestros campos. Entre los numerosos cercetas comunes o ánades frisos vimos dos hembras de porrón europeo (Aythya ferina) y de nuevo en el grupo de fochas comunes y junto a collaris y al marila había un macho de porrón moñudo (Aythya fuligula). El cuerpo se asemeja al acollarado pero luce un moño en la parte posterior de la cabeza y la punta del pico luce negro por completo.





Ahora a identificar cada una  de las tres especies de las que hemos hablado y a las que Eneko consiguió fotografiar juntas




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lunes, 26 de enero de 2026

¡¡ LOS SIZERINES ABULENSES SON DOS !!

El bombazo ornitológico del pasado 2025 en Ávila nos ha dado una nueva alegría hace un  par de días. Desde que el día 6-12 Miguel Martín descubrió un pardizo sizerín alpino (Acanthis flammea cabaret) hemos sido muchos pajareros, entre ellos un buen número de amigos, los que hemos disfrutado de este pequeñín venido del centro de Europa por primera vez en Ávila y su provincia. Algunos hemos ido a verle muchas veces (al menos 3-4 veces por semana he pasado por la zona) con momentos donde era llegar y verle colgado de las piñas de los abedules y otras estar largo rato y no conseguir descubrirle.

El sábado, al ejemplar más retratado de la avifauna abulense, se le sumó un nuevo ejemplar de la misma especie. Fue Chema García el que a  media tarde dio la noticia. A pesar de salir de viaje sacamos 5 minutos para acercarnos y documentar esa cita. Fue llegar y ver los dos ejemplares de sizerín alimentándose junto a 5 jilgueros lúganos (Spinus spinus) y descubrimos que el nuevo ejemplar se diferenciaba muy bien de "nuestro" vecino porque tenía un precioso pecho rojo. Es maravilloso pensar donde habrá estado este nuevo ejemplar y que le habrá hecho venir a los mismos abedules donde lleva más de un mes un congénere suyo. Ayer se les pudo ver de nuevo pero hoy, a pesar del esfuerzo de varios amigos (y un poco mío) no lo hemos vuelto a ver. Veremos si reaparecen de nuevo para seguir disfrutando de ellos y sino nos quedaremos con los preciosos momentos vividos con estos viajeros.





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sábado, 24 de enero de 2026

BALDAIO NOS DA LA CHUKOTKA Y EL AVETORO

Tiempo de nieves y censos estas semanas por Ávila. Llevamos dos fines de semana amaneciendo de blanco en la ciudad y en la provincia lo que hace que las salidas se restrinjan a lugares cercanos y si encima estamos inmersos en los censos de milanos reales invernantes y acuáticas invernantes lo que salgo es para contar las aves que han llegado a la provincia a pasar los meses fríos. Así que aprovecho para contaros el momento más maravilloso del viaje gallego de los primeros días del año.

El viaje de dos días por diferentes puntos de la geografía gallega tenía varios objetivos, que varían en función de lo que cada miembro del grupo desea. Había quién tenía el maculado como especie fetiche, quien deseaba ver la gaviota de Bonaparte o quien soñaba con que el avetoro asomase entre la vegetación. Para mi este viaje tenía un nombre. Tenía un nombre, Chukotka o tschuntschensis, tan peculiar como lo era la observación de esta especie propia de la tundra siberiana en un maravilloso humedal como es Baldaio. Agradecer a Antonio Sandoval y Xabi Varela por su ayuda para buscar esta lavandera tan próxima a nuestras estivales boyeras.

Y no fue fácil dar con ella. Buscamos en una zona de pasarelas de madera movimiento de alguna lavandera o su identificativo reclamo sin suerte, solo alguna lavandera cascadeña nos activaba la ilusión. Un buen rato recorriendo la zona y decidimos cambiar de sitio. Ya en la orilla contraria nos pusimos a buscar pero apenas se movían algunas gaviotas o garzas reales. Con la idea de marchar de nuevo al punto inicial la casualidad, y un par de vecinos de la zona, nos hizo echar una charla sobre el humedal y los jabalís, para quedarnos unos minutos más. En ese momento aparecieron los deseos de nuestra amiga María y nuestro amigo Alfonso (ahora os cuento). Mientras todo el grupo disfrutaba del fantasma del carrizal yo seguía con mi ilusión en la cabeza buscando en el canal. 

Corazón a mil. Un pájaro amarillento llegó volando y se posó entre la vegetación del canal que teníamos delante. Lancé la voz de alarma al ver que acababa de llegar la lavandera de Chukotka (Motacilla tschuntschensis) que tanto deseaba ver. Estaba difícil pues se movía tras la vegetación pero todos pudimos verla. Lo de las fotos ya es otro cantar y apenas pudimos hacer algo que sirva para identificar esta lavandera tan parecida a la boyera.




Tanta culpa tuvieron los vecinos de que nos quedásemos un tiempo más en el lugar como lo tuvo el siguiente protagonista. Era el objetivo de Maríay Alfonso por lo que pusimos todo nuestro empeño en buscarlos. Se veían dos avetoros (Botaurus stellaris) en Baldaio durante el invierno y queríamos disfrutar de esta especie tan complicada de ver por su escaso número y su gusto por pasar inadvertido entre la vegetación palustre, adoptando incluso la forma del carrizo (con el pico apuntando hacía el cielo) para ser invisible. No los vimos hasta que Ángel Luis se subió a una gran roca que hacia las veces de valla para los coches y descubrió uno. Al buscarlo Juanra encontró un segundo ejemplar. Observación a placer de una de las más escasas aves. Esta ardeida (garza) de tonos marrones es una de las más difíciles de ver en nuestros humedales así que fue una locura verlos largo rato. Y Eneko los sacó así de bonito.



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