Un nuevo sueño pajarero cumplido y en esta ocasión el momento ha sido más especial que nunca porque a la habitual compañía de Eneko y amigos pajareros se sumó la de Eli, que vivió su primer viaje de observación de aves con el grupo.
Poder ver al andarríos del Terek (Xenus cinereus) era algo soñado cada año. No había paso migratorio en que no me imaginase tener a este limícola de pico largo y curvado hacia arriba y patas naranjas en mi objetivo. Ya me había dado esquinazo el año pasado no muy lejos de donde hemos estado estos días (hubo un ejemplar en Tembleque al que fuimos a ver el día que había marchado). Quién me iba a decir al inicio de este 2026 que este año quedaría marcado como el año en que completé la terna de andarríos que podemos ver en la Península (vi el maculado en enero y ahora esta maravilla).
Por segundo año consecutivo un ejemplar de este limícola, que se reproduce en Siberia (llegando al este de Europa), ha recalado en su viaje de vuelta desde sus cuarteles de invernada del sur y este de África (otros lo hacen en el sudeste asiático, ha recalado en unos encharcamientos que se forman en el entorno de unas graveras cercanas al río Tajo. El año pasado no pudimos ir a verlo pero este año pude sumar esta especie a mi lista. Aprovechando el viaje programado a la Mancha Húmeda y las Tablas de Daimiel pasamos a primera hora de la mañana por el lugar donde estaba esta preciosa especie de aparición muy escasa en la Península donde coincidimos con algunos colegas para disfrutar del Terek. No tardamos en encontrarlo cuando nos avisó nuestro amigo Manolo Salas de que se encontraba en una de las zonas con agua donde se alimentaba de invertebrados por la orilla y acosaba a algún andarríos chico que se metía en su zona de limos. Estuvimos cerca de una hora disfrutando de un momento único y allí le dejamos a lo suyo.
Gracias por seguir el blog
Saludos abulenses






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