Tiempo de nieves y censos estas semanas por Ávila. Llevamos dos fines de semana amaneciendo de blanco en la ciudad y en la provincia lo que hace que las salidas se restrinjan a lugares cercanos y si encima estamos inmersos en los censos de milanos reales invernantes y acuáticas invernantes lo que salgo es para contar las aves que han llegado a la provincia a pasar los meses fríos. Así que aprovecho para contaros el momento más maravilloso del viaje gallego de los primeros días del año.
El viaje de dos días por diferentes puntos de la geografía gallega tenía varios objetivos, que varían en función de lo que cada miembro del grupo desea. Había quién tenía el maculado como especie fetiche, quien deseaba ver la gaviota de Bonaparte o quien soñaba con que el avetoro asomase entre la vegetación. Para mi este viaje tenía un nombre. Tenía un nombre, Chukotka o tschuntschensis, tan peculiar como lo era la observación de esta especie propia de la tundra siberiana en un maravilloso humedal como es Baldaio. Agradecer a Antonio Sandoval y Xabi Varela por su ayuda para buscar esta lavandera tan próxima a nuestras estivales boyeras.
Y no fue fácil dar con ella. Buscamos en una zona de pasarelas de madera movimiento de alguna lavandera o su identificativo reclamo sin suerte, solo alguna lavandera cascadeña nos activaba la ilusión. Un buen rato recorriendo la zona y decidimos cambiar de sitio. Ya en la orilla contraria nos pusimos a buscar pero apenas se movían algunas gaviotas o garzas reales. Con la idea de marchar de nuevo al punto inicial la casualidad, y un par de vecinos de la zona, nos hizo echar una charla sobre el humedal y los jabalís, para quedarnos unos minutos más. En ese momento aparecieron los deseos de nuestra amiga María y nuestro amigo Alfonso (ahora os cuento). Mientras todo el grupo disfrutaba del fantasma del carrizal yo seguía con mi ilusión en la cabeza buscando en el canal.
Corazón a mil. Un pájaro amarillento llegó volando y se posó entre la vegetación del canal que teníamos delante. Lancé la voz de alarma al ver que acababa de llegar la lavandera de Chukotka (Motacilla tschuntschensis) que tanto deseaba ver. Estaba difícil pues se movía tras la vegetación pero todos pudimos verla. Lo de las fotos ya es otro cantar y apenas pudimos hacer algo que sirva para identificar esta lavandera tan parecida a la boyera.
Tanta culpa tuvieron los vecinos de que nos quedásemos un tiempo más en el lugar como lo tuvo el siguiente protagonista. Era el objetivo de Maríay Alfonso por lo que pusimos todo nuestro empeño en buscarlos. Se veían dos avetoros (Botaurus stellaris) en Baldaio durante el invierno y queríamos disfrutar de esta especie tan complicada de ver por su escaso número y su gusto por pasar inadvertido entre la vegetación palustre, adoptando incluso la forma del carrizo (con el pico apuntando hacía el cielo) para ser invisible. No los vimos hasta que Ángel Luis se subió a una gran roca que hacia las veces de valla para los coches y descubrió uno. Al buscarlo Juanra encontró un segundo ejemplar. Observación a placer de una de las más escasas aves. Esta ardeida (garza) de tonos marrones es una de las más difíciles de ver en nuestros humedales así que fue una locura verlos largo rato. Y Eneko los sacó así de bonito.
Gracias por seguir el blog
Saludos abulenses




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