Ki ki ki ki ki ki ki. Este sonido nos detuvo en seco mientras regresábamos de la Puerta de la Fuerza hacia la Virgen. Ki ki ki ki ki ki volvió a cantar entre las ramas del árbol este peculiar pícido (pájaro carpintero) en nuestro paseo mañanero por los alrededores de Sepúlveda con las hoces del Duratón a nuestros pies. Un pequeño vuelo de esta ave de tonos pardo grisáceos con moteado más oscuro nos dio la primera observación del torcecuello (Jynx torquilla) antes de volver a la espesura. De nuevo el canto le volvió a delatar y pudimos ver a este migrador que en invierno se mueve a zonas del sur de la Península o del centro de África entre el verde de uno de los árboles del camino. Un nuevo movimiento a otro árbol y a cantar de nuevo, esta vez en una rama despejada, nos dio una observación única e inolvidable de este preciosos carpintero, tan diferente a los demás, al que le gusta alimentarse de hormigas con su larga lengua






Ri-co- tiiii. Este sonido nos tuvo un par de horas con el oído afinado en busca de esa onomatopeya que da nombre a la más enigmática de las aves de nuestra avifauna, la alondra ricotí (Chersophilus duponti). Este fantasma de los páramos es una joya que tenemos la suerte de disfrutar en las parameras de las Hoces del Duratón. Es un ave muy escasa que, de manera silenciosa, está desapareciendo de nuestros campos y por ende, está desapareciendo de Europa (lo mismo ocurre a nivel global). Oírla es difícil pero verla ya se convierte en un casi imposible pues se esconde entre la vegetación de aromáticas y matorral rastrero y solo en algunos momentos aparece en lo alto de alguna roca o matorral. Tuvimos suerte de verla em la lejanía y la imagen hace honor a las observaciones que solemos tener de esta auténtica maravilla.

En la misma zona que la alondra ricotí, o de Dupont (como se la conocía antes) cantaban otras muchas especies y estas si que se mostraban posadas en las zonas más altas de los páramos. En lo alto de una roca pudimos ver a la que para mí, es la más bonita entre los alaúdidos. Será por su pequeño tamaño, por su vientre blanco, por su píleo anaranjado o por la mancha del cuello pero la terrera común (Calandrella brachydactyla) es una preciosidad de eso que llamamos PPM (Pequeños Pájaros Marrones).
Sobre un muro de piedras de los que rodean las fincas o las tenadas de ganado estaba el siguiente pajarillo. Comparte con la terrera común el vientre blanco pero en este caso su silueta es más alargada y luce una ceja muy marcada. El bisbita campestre es un ave estival, como la anterior, que regresa a los páramos y laderas de vegetación baja a pasar una nueva época reproductora.
Por último, sobre las sabinas que salpican el páramo, se posa la preciosa collalba rubia (Oenanthe hispanica). Es un paseriforme muy llamativo, de nuevo estival, que luce su blanco plumaje con tonos anaranjados y tres zonas negras (cola, alas y cara) que resaltan enormemente. Podemos encontrar dos tipos de rubias según la extensión del negro de la cara siendo ésta con garganta negra quedando reducido al antifaz en el otro plumaje.
Gracias por seguir el blog
Saludos abulenses
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