Cuando el calor aprieta, y lo está haciendo por tierras abulenses, el monte es el mejor sitio para pasear y pajarear. Las aves de media montaña son muy agradecidas y no dudan en ponerse en lo alto de los matorrales para otear el territorio en busca de insectos o para cantar y demostrar que ese es su sitio. Hace unos días fuimos a una zona que nos encanta de la Sierra de La Paramera en busca de estas aves con una de ellas en nuestra mente.
Tardamos un poco en dar con él y fue Eli la que lo vio mientras estábamos sentados en la mejor zona para este "carnicero". Sobre unas ramas desnudas estaba el macho de alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) con su precioso dorso ferrugíneo, con el antifaz negro y la cabeza gris azulada. Se mantuvo tranquilo largo rato a unos metros de donde estábamos par a hacer luego un par de vuelos a dos matorrales más tupidos.
Este alcaudón, de extraños hábitos fenológicos (llegan muy tarde y sus viajes los hace hacia la península itálica o la arábiga para ir al centro de África) es uno de los más nuevos en las sierras del centro de la Península, las cuales ha colonizado con mucho éxito.
Junto a su primo estaban los otros dos alcaudones. El alcaudón real (Lanius meridionalis) es un habitante de las zonas más bajas de la sierra mientras que en el mismo sitio donde estaba el dorsirrojo había una pareja de alcaudón común (Lanius senator). Se diferencia del anterior por su cabeza roja (que le da el nombre como si fuese un senador romano con pañuelo rojo) y el dorso negro y blanco. Comparten ambos un potente pico que usan para cazar pequeños mamíferos, reptiles o insectos que insertan en las espinas de los matorrales.
Pero entre todos ellos el ambiente tenía un solista que cantaba y llenaba todo el prado con su música. Sobre los matorrales había varias currucas zarceras (curruca communis). Esta curruca de garganta blanca y cabeza gris es habitual en este punto de la sierra.
Gracias por seguir el blog
Saludos abulenses











No hay comentarios:
Publicar un comentario