Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

jueves, 10 de octubre de 2019

TRIO DE CORRELIMOS

Recuerdo cuando Juanra me dijo que le apasionaban los limícolas. A mi en esa época, aunque siempre me han gustado, no me pasaba lo mismo. Ahora, con el paso del tiempo entiendo esa pasión y a día de hoy esos patilargos prospectadores del fango me tienen loco. Y si hay un sitio donde poder disfrutar de ellos a escasos metros (hay algunos más) son las marismas de Santoña. Y en esta época en que los limícolas son protagonistas del paso nos fuimos a disfrutar de ellos en la zona de Colindres.

Allí, mientras la marea estaba cercana a la pleamar nos juntamos con unos amigos madrileños (un placer los momentos pasados con Jesús, Pedro y Javier) para disfrutar de varias especies de limis. Pudimos ver de cerca y estudiar bien las diferencias en plumajes de tres especies de Correlimos. 

En un grupo de Correlimos Comunes, con su atisbo de vientre oscuro, pudimos ver a los más grandes, de pico largo y curvo y tonos más claros Correlimos Zarapitines. Entre las dos decenas de Comunes y la media docena de Zarapitines descubrimos un blanquecino Correlimos Tridáctilo. Vamos por partes.

Primero el Correlimos Común (Calidris alpina) con el pico largo y ligeramente curvado y el vientre oscuro


Ahora el Correlimos Zarapitín (Calidris ferruginea) de mayor tamaño, pico muy largo y curvado, ceja marcada y vientre blanco.


Y por último el más blanquecino de todos con pico más corto y recto, el Correlimos Tridáctilo (Calidris alba)


Y ahora que ya los hemos visto por separado es momento de disfrutarlos juntos y poder ver sus diferencias en grupo. Ánimo y a por ellos (os propongo identificarlas sin mi ayuda).














Con ellos había algunas especies más de limícolas. Unidos a los tres correlimos pudimos ver a los preciosos Vuelvepiedras (Arenaria interpres), que en esta zona podrían llamarse Vuelvealgas, ya que estaban afanados en levantar cada centímetro de verde de las zonas a las que las quedaban unos minutos para desaparecer bajo el agua. Además había, y fueron los que más cerca se pusieron, algunos Chorlitejos Grandes (Charadrius hiaticula) que podréis encontrar en las fotos anteriores. Algo más separadas había un grupo de Agujas Colinegras (Limosa limosa), algunas Agujas Colipintas (Limosa lapponica) y un Archibebe Claro (Tringa nebularia). Más a lo lejos descansaban en una isleta un grupo de Ostreros Euroasiáticos (Haemantopus ostralegus).

Aguja Colipinta (Limosa lapponica)

Aguja Colipinta (Limosa lapponica)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)
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lunes, 7 de octubre de 2019

L A REINA DE LA NOCHE A PLENO DÍA

Hacia algún tiempo que no me acercaba por la laguna de El Oso, no en vano ha estado prácticamente seca, y con ello con poco movimiento, durante los meses más duros del estío. Pero ahora está rebosante de agua y con ello la vida ha vuelto a llenar este paraíso abulense. Este fin de semana, coincidiendo con la actividad que desde SEO Ávila hemos hecho en el humedal he estado por allí, pero antes, y para ver como andaba la cosa me pasé a mitad de semana por allí.

Y como siempre, la laguna de El Oso no defraudó. La laguna está plagada de anátidas, desde los centenares de Ánades Reales (Chema García ha llegado a contar 1500) hasta los esbeltos Ánades Rabudos pasando por los Cucharas Europeos y las Cercetas Comunes. En los arbustos y los juncos multitud de pajarillos siguen en sus movimientos migratorios bien como los Ruiseñores Pechiazules que usan el humedal en paso como los primeros Bisbitas Pratenses que se quedarán con nosotros todo el invierno.

Pero la mayor alegría de la tarde me la dio una especie que suele salir cuando el sol ya se ha metido tras el horizonte que se tiñe de rojo en la estepa morañiega y que ese día había decidido salir a plena luz del día a una zona de chopos del entorno de la laguna. La vi mientras unas cornejas negras la atosigaban y cuando me acerqué un poco (siempre a una distancia prudencial) la vi posada en una rama. Nos miramos y sus ojos me traspasaron esos segundos. Tras ello volvió a su faena de mirar hacia el suelo en busca de algún movimiento. Se mantuvo unos minutos antes de tirarse al suelo y volverse a posas en un poste de granito, donde la dejé tranquila. Ahora os toca disfrutar de ella.




 

miércoles, 2 de octubre de 2019

ALGUNAS MARAVILLAS DE SANTOÑA

Sigo con algunas cosas del viaje cántabro de hace unos días en compañía de Juanra para disfrutar del Festival de las Aves. Hoy voy con tres maravillas que pudimos disfrutar en varios puntos de la marisma y que son algunos de los más buscados del Parque.

Empiezo con uno de los emblemas del lugar. Nuestros primeros minutos en las orillas de este paraíso lo coparon decenas de aves blancas de extraño pico y largas patas. Desde la conservera del playón de Cicero pudimos ver como, nada más salir el sol, un par de grandes bandos de Espátulas Comunes (Platalea leucorodia), que sumaron 273 aves, pasaron volando sobre nosotros hacía la zona de Colindres. Algunas se quedaron a alimentarse en algunas de las praderas que quedaban por encima de la marea que estaba a punto de pleamar. Disfrutamos mucho con esos grupos pero la que más nos hizo vibrar fue una solitaria que se alimentaba en un pequeño remanso cercano a la Arenilla cuando la marea bajó. Fue inolvidable ver como usaba su característico pico para buscar invertebrados que con gran soltura engullía ante nuestra atenta mirada.

Espátula Común (Platalea leucorodia)

Espátula Común (Platalea leucorodia)

Espátula Común (Platalea leucorodia)

Espátula Común (Platalea leucorodia)

Espátula Común (Platalea leucorodia)

Espátula Común (Platalea leucorodia)

Espátula Común (Platalea leucorodia)

Espátula Común (Platalea leucorodia)

Espátula Común (Platalea leucorodia)

Desde el mismo punto de observación, la Arenilla, vimos al que se ha convertido en la estrella del lugar. Hace ya un par de inviernos un grupo de Eider Común (Somateria mollissima) pasó los meses más fríos en la marisma. Con la llegada del buen tiempo casi todos volvieron a sus ligares de cría en el norte de Europa (lo lógico) pero uno de ellos probó a quedarse todo el año en la zona. Y le ha debido de coger el gusto pues sigue en el Parque, estando casi siempre en el entorno de donde lo vimos. Estaba aún con plumaje de cría y pudimos verlo tanto en acción como descansando. Las fotos están hechas con el móvil y el teles porque estaba bastante lejos.

Eider Común (Somateria mollissima) a la izquierda

Por último vamos con el lance más espectacular del fin de semana. Mientras estábamos buscando limícolas en la zona de Bengoa vimos una rapaz llegar a las zonas más profundas que quedaban con la marea baja. Pasó ante nosotros una de las 3 Águilas Pescadoras (Pandion haliaetus) que vimos a lo largo del día (al menos dos ejemplares) y que, para ponernos los pelos de punta, se lanzó a por algún desprevenido pez al que no llegó a coger. Se fue tal cual volvió hacia alguno de sus posaderos.

Águila Pescadora (Pandion haliaetus)

Águila Pescadora (Pandion haliaetus)

Águila Pescadora (Pandion haliaetus)

Águila Pescadora (Pandion haliaetus)

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miércoles, 25 de septiembre de 2019

EL MÁS DORADO DE LA MARISMA

Gran fin de semana el que he pasado este pasado junto a Juanra. Han sido dos días de buen pajareo en uno de los paraísos para los pajareros, Santoña, y de encuentro con varios amigos dentro del marco del Festival de la Migración que tan bien organizado está por Alejandro y sus avescantabricas. Y en varias de entradas os contare lo visto por este lugar queme tienen enganchado.

Comenzaré con un limícola precioso. Antes de darnos una buena paliza recorriendo varios puntos del Parque en el maratón ornitológico fuimos a relajarnos al playón de Cicero, situado en el corazón de la marisma. Cuando llegamos a la conservera donde disfrutamos de este lugar la cosa parecía muy tranquila pues la marea ya estaba alta y apenas quedaba algún metro de tierra donde los limícolas podían parar. Si que nos pasaron por encima alrededor de 170 Espátulas Comunes en vuelo.

Pero una silueta nos llamó la atención a escasos metros de donde estábamos. Cuando lo vimos descubrimos que el que nos miraba con curiosidad era un precioso Chorlito Dorado (Pluvialis apricaria) que una vez se aseguró de  que no éramos peligro para él, volvió a su tarea mañanera de alimentarse en "su" pequeño trozo de limo. Se mantuvo allí hasta que nos fuimos, moviéndose entre las piedras que ya empezaban a desaparecer bajo el agua haciéndonos disfrutar de su precioso plumaje. Este limícola rechoncho de tonos, fuera de la época de cría, de colores dorado, blanco y negro, cría en latitudes altas de Europa y Asia  viéndose en la Península tanto en paso como en invernada. Disfrutad de él.











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lunes, 16 de septiembre de 2019

NO SE QUE PASÓ QUE LO VEÍA TODO ROJO

Saco algo de material de mi viaje veraniego del mes pasado a tierras cántabras. Y voy con la especie que más pude ver en mis días por la tierruca que nos tiene enamorados. Este año no he salido mucho durante el mes de descanso (había que descansar de todo) pero si que he tenido un par de objetivos en la mente. No hubo suerte con ambas pero mirase donde mirase el rojo era el color que más se repetía en los matorrales de la zona. 

Que una mañana me pasaba dos horas buscando Perdiz Pardilla en unos brezales de Alto Campoo aparecía una familia de Alcaudón Dorsirrojo (Lanius collurio), que me recorría unas campiñas costeras salpicadas de matorrales por si aparecía una Buscarla Pintoja, atravesaba dos territorios de Alcaudón Dorsirrojo y si me recorría la bahía de San Vicente de la Barquera en busca del Águila Pescadora quién aparecía de nuevo era otro Alcaudón Dorsirrojo el que se mostraba en lo alto de unas ramas.

Este bonito cazador es un habitante habitual de los matorrales costeros (y de algunas sierras abulenses), los cuales habrá abandonado ya en un viaje que le llevará a sus zonas de invernada en el África Tropical. Lo excepcional de su migración es la ruta que lleva ya que en lugar de tomar dirección sur  lo hace hacia el este haciendo un viaje en arco para bajar por el Estrecho del Bósforo hacia tierras africanas.