Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

jueves, 15 de febrero de 2024

" PAPÁ, CREES QUE VEREMOS ALGÚN ARAO COMÚN"

 El comentario del título de la entrada es una frase que me dijo Eneko cuando le confirmé que a principios de febrero íbamos a hacer nuestro viaje invernal a Santoña. Sabiendo como es el mundo de las aves solo pude decirle: "vamos en buena época pero con los álcidos no se sabe". Llegó el momento de recorrer este maravilloso lugar y las dudas de Eneko se resolvieron y solo con ver su cara me valió la pena el viaje.

Arao común (Uria aalge) a la derecha de un alca (Alca torda)

Este invierno está siendo excepcional en la arribada de araos comunes (Uria aalge) a las costas cantábricas ya que hay ejemplares de este álcido  blanquinegro y de pico fino venido de sus colonas de cría de las Islas británicas, Isandia y el norte de Europa, en muchas bahías, ensenadas o rías de las tierras donde el Cantábrico y el Atlántico acarician sus arenas. En el Estuario del Asón se han llegado a ver hasta 30 ejemplares y eso lo pudimos corroborar los tres días que estuvimos por allí. No había lugar de observación donde no viésemos araos y en algunos de esos puntos su número y cercanía eran sorprendente. Tristemente la cercanía  hacía  presagiar lo que día a día se ha confirmado y es que muchos de los ejemplares entraban en la bahía desnutridos y en malas condiciones hasta el punto de que no era extraño ver algún ejemplar muerto.

Es ésta una especie que siempre ha tenido para mí un aura especial, por varias cosas. Primero porque, al contrario de su primo el alca (Alca torda) no lo había visto mucho. También porque es una de esas especies que tengo en mi imaginario cuando la veía en la televisión en las enormes colonias de cría de Escandinavia, Islandia o las islas británicas. Por último, y creo que es la más importante, porque he soñado muchas veces que la colonia de cría que había en los islotes gallegos volvía a los acantilados de donde desaparecieron a principios de este siglo.

El más habitual, al menos para nosotros, Alca (Alca torda)

Imaginaros la sonrisa de Eneko cuando resolvimos su pregunta con lo que ahora vais a ver.















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sábado, 10 de febrero de 2024

ENTRE BISBITAS ANDA EL INVIERNO

Momento memorable el que hemos vivido el fin de semana pasado  por tierras cántabras. Hemos disfrutado de un viaje ornitológico con un buen grupo de amig@s abulenses por el paraíso invernal de Santoña y zonas cercanas. El objetivo del grupo era disfrutar de todos los invernantes que eligen la bahía pero personalmente tenía un objetivo muy claro. Quería ver dos de los bisbitas que se dejan ver en el invierno ibérico. En primer lugar quería bimbar un viajero excepcional que llega hasta los prados costeros del norte de la Península y que me había dado esquinazo en tres ocasiones; y por otro lado  quería ver al que tiene como lugar de descanso un sitio peculiar. . Y como dice el título, además este invierno he disfrutado de otros dos bisbitas habituales.

El bisbita de Richard (Anthus richardi) era mi objetivo prioritario este invierno y con las primeras luces del primer día en Cantabría ya estábamos de camino a una zona costera cercana a Liencres donde se estaban viendo varios ejemplares. Empezamos a prospectar los prados pero no había apenas movimiento. Cambio de zona y al  poco salieron volando dos ejemplares de este bisbita de mayor  tamaño que los pratenses y que reclamaron con su sonido de gorrión. Volaron sobre mi cabeza hasta que se posaron a escasos metros para deleite de todos nosotros. Fue una observación inolvidable donde pudimos ver su color uniforme en pecho y ripa, su macha en la garganta y esa pose que le mantienen erguido sobre la hierba. Es maravilloso disfrutar en la costa cantábrica de este viajero llegado de Asia (Siberia, Kazajstan y China). El viaje empezaba de manera inmejorable (gracias a nuestros amigos leoneses José Alberto e Iker por su ayuda).











El otro objetivo era disfrutar de los bisbitas costeros (Anthus petrosus) que tiene la plaza de toros de Santoña como lugar al que regresar tras alimentarse en algún punto de la bahía para descansar, bañarse o beber el agua dulce que se acumula en una zona de este peculiar lugar. A este bisbita que cría en las Islas Británicas o Escandinavia, se le suele ver cuando sobrevuela el puerto santoñés antes de posarse en el interior del coso y así es como los habíamos visto siempre. Pero en esta ocasión pudimos verlos desde dentro y observar su plumaje oscuro con un gran barreado en el pecho y tonos verdosos. Esperamos un buen rato cerca de las gradas donde los bisbitas entran a los charcos hasta que un grupo de 6 cayó del cielo y se posó en las roca de los asientos. Fue una observación inmejorable y una espinita que me quité (pues no los había visto posados). Fue un final de viaje enorme.







Para completar la terna de bisbitas de este invierno voy con los dos más habituales en estos meses por los humedales interiores. El bisbita alpino (Anthus spinoletta) hasta hace nada era considerado de la misma especie que el anterior. En el destaca su plumaje uniforme y una ceja muy marcada. Es un habitante numerosos en la primavera de las altas cumbres de las Sierras abulenses donde luce su bonito pecho rosado. En invierno además de cambiar de traje lo hace de lugar y baja a zonas de menor altitud para mezclarse con los pratensis en las orillas de charcas y lagunas. A este ejemplar lo vimos en el humedales de Salburua en el mes de diciembre.










Para terminar voy con el más común de los bisbitas. Este año está siendo más flojo de lo normal en el número de bisbitas pratenses (Anthus pratensis) pero aun así no hay salida al campo donde no vea alguno de ellos. Los puedes ver en descampados de la capital abulenses a parques periurbanos, a humedales morañegos o laderas de media montaña. Es un bisbita de tonos ocre anaranjados con el pecho estriado y una bigotera muy marcada. Es muy fácil de ver y más aún de escuchar cuando sale volando de algún prado  dejando ver sus rectrices externas blancas (lo que comparte con el richardi y el spinoletta siendo el del petrosus grises). Disfrutad de esros ejemplares vistos en la laguna de El Oso.










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jueves, 8 de febrero de 2024

ANUARIO ORNITOLÓGICO ÁVILA 2023

 Por quinto año consecutivo sacamos el anuario ornitológico de la provincia de Ávila. Gracias a tod@s los  que lo hacen posibles con sus citas y fotos . Pinchad en la foto para descargar.




lunes, 5 de febrero de 2024

DEL MÁS GRANDE AL MÁS PEQUEÑO

 Allá donde hay comida los depredadores van. En invierno los humedales de interior se llenan de viajeros llegados de muy  lejos para formar grandes grupos donde la cantidad ayuda a evitar el ataque de los carnívoros alados. Estos grupo pueden ser de cientos de aves que van desde las de mayor tamaño como las anátidas , pasando por las de tamaño medio como los limícolas y por los más pequeños paseriformes. Estos grandes grupos de valen de los cientos de ojos que lo conforman para levantar el vuelo cuando alguna de las rapaces que visitan las lagunas deciden lanzarse al ataque. y entre esas rapaces están dos de los falcónidos (halcones) que podemos ver en estos meses en alguna atalaya o lanzándose a por algún desprevenido.

El más grande de los halcones que cría en la Península es el ave más rápido llegando a sobrepasar los 300 Km/h cunado se lanza en picado para asestar un zarpazo a su presa la cual no tendrá escapatoria. A esta hermosa hembra de halcón peregrino (Falco peregrinus) la vimos en lo alto de una torre de alta tensión en la localidad zamorana de Villafáfila acosando a un busardo ratonero que osó meterse en su residencia invernal. De vez en cuando volaba para mostrarnos la estructura preparada para la velocidad con unas alas puntiagudas. 












La antítesis al peregrino en cuanto a tamaño es el más pequeño de las halcones. El esmerejón (Falco columbarius) no cría en nuestras latitudes ya que lo hace en el norte de Europa pero en invierno viaja hasta nuestros campos en busca de los bandos de fringílidos, bisbitas o lavanderas lanzándose sobre ellas. El macho, de menor tamaño luce un plumaje grisáceo, mientras que la más grande hembra lo luce de tonos marrones. Ésta pasó volando por el lavajo de Vega de Santa María.



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