Una ventana abierta a la naturaleza a través de los ojos de lo me apasiona: las Aves.

lunes, 25 de junio de 2018

LAS RUBIAS DE OJOS ALBOS

Vamos con unas de las más bonitas de las Sierra de Ojos Albos, una pequeña elevación del este de la provincia. Esta zona granítica es hogar de varias especies de aves tanto residentes como estivales. Vamos a recorrer las laderas de este lugar como hice la semana pasada junto a Juanra.


Este rincón abulense es uno de los mejores sitios de la provincia para ver Collalba Rubia (Oenanthe hispanica). Este migrador transahariano regresa en primavera a nuestras sierras para sacar adelante a sus polluelos. En el macho destaca su color blanco, teñido de rubio en la nuca, en contraste con sus negras alas y su careta del mismo color mientras que la hembra, como siempre mucho más críptica, tiene tonos más apagados. Por la zona se pueden ver posadas sobre las rocas, entre las hierbas o posado en un matorral y nosotros pudimos ver hasta 8 ejemplares, muchos de ellos portando alimento para sus polluelos.
Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) macho

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) macho

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) macho

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) macho

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) macho

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) macho

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) macho

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) macho

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) hembra

Collalba Rubia (Oenanthe hispánica) hembra

Junto a las rubias muchos eran los pajarillos que vimos. En las rocas más altas vimos macho y hembra de Roqueros Solitario (Montícola solitarius)  y buscamos sin suerte a su primo rojo. En la laderas herbáceas cantaban las Alondras Comunes (Alauda arvensis),  las Totovías (Lullula arborea) y algunas Terreras Comunes (Calandrella brachydactyla). 

Volando sobre nosotros vimos 4 especies de hirúndidos: los habituales, de estos roquedos, Aviones Roqueros (Ptyonoprogne rupestris) y Golondrinas Daúricas (Cecropis daurica) y los habituales , en nuestras ciudades, Aviones Comunes (Delichon urbicum) y Golondrinas Comunes (Hirundo rustica).

En los matorrales de las laderas vimos Zarcero Políglota (Hyppolais polyglotta), Tarabilla Común (Saxicola torquatus), Curruca Mirlona (Sylvia hortensis), Alcaudón Común (Lanius senator) o Escribanos Montesinos (Emberiza cia) entre otros.


Escribano Montesino (Emberiza cia)

Escribano Montesino (Emberiza cia)

Terreras Comunes (Calandrella brachydactyla)

Terreras Comunes (Calandrella brachydactyla)

Y el colofón de la tarde vino desde la alturas. Continuamente nos pasaban Buitres Leonados por encima, También algún Buitre Negro. Pero en un momento una silueta apareció por la arte alta de la sierra y en un abrir y cerrar de ojos nos pasó a gran velocidad para desaparecer por la ladera contraria. Poco tiempo nos dio este Águila Real  (Aquila chrysaetos) para disfrutarlo.

Águila Real  (Aquila chrysaetos)
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jueves, 21 de junio de 2018

AGARRADO A LOS FRESNOS

Esta tarde he paseado un ratín por las orillas del Adaja a su paso por la capital. Ha sido corto en tiempo pero muy agradecido en cuanto a los pajarillos que he podido ver ya que la cosa está animada con los pollos del año ya emplumados, dando guerra a los padres con sus llamadas o persiguiéndolos de árbol en árbol para que éstos les den su ración de alimento.

Me han tenido muy entretenido los Pinzones Vulgares, Ruiseñores Comunes, Chochines, Mosquiteros Papialbos, Currucas Capirotadas y demás habitantes del sotobosque. Pero quién  más me ha hecho disfrutar ha sido un Agateador Europeo (Certhia brachydactyla) que se ha mantenido a escasos dos metros de mis prismáticos, impasible ante mi mirada. Co ello he podido recrearme con las características de este pequeño pajarillo que se aferra, con sus cortas patas,  a las cortezas de los fresnos escalando hacia las partes más altas para volar a otro árbol. También he podido ver su largo y fino pico especializado en coger insectos y su críptico color donde destaca la llamativa ceja blanca.








sábado, 16 de junio de 2018

ALIMOCHE EN LA SIERRA DE ÁVILA

El pasado miércoles, mientras daba un paseo por uno de los rincones que más me gustan de la geografía abulense, la Sierra de Ávila, una silueta llamó mi atención. Es una zona frecuentada por los Buitres Negros y Leonados pero ésta era de menor tamaño y tenía una cola en forma de cuña. Dirigí mis prismáticos hacía ella y  la sospecha se confirmó. Tenía sobre mi un ejemplar inmaduro de Alimoche (Neophron percnopterus).

El Alimoche es el más pequeño de los 4 buitres que podemos ver en la Península de manera regular (aunque cada vez hay más citas del moteado-rueppelli). En Ávila los buitres negro y leonado son reproductores y es muy habitual verlos en nuestros cielos, no en vano en Iruelas está una de las mayores colonias del amenazado negro. El Quebrantahuesos, pese a no ser reproductor, se ve de manera continua en la Sierra de Gredos pues se ha convertido en una zona importante para la dispersión de ejemplares inmaduros de los individuos liberados en el proyecto de Andalucía.

Por desgracia el Alimoche, antiguamente reproductor en la provincia, dejó de serlo y ahora sólo observamos individuos adultos en los periodos de paso y algunos inmaduros, que no han cruzado el Estrecho, en dispersión (hace unos días se vio el mismo/otro). Quién sabe si este ejemplar decide quedarse en nuestras sierras y una vez alcanzada la madurez retomar la presencia de la especie en época reproductora. Mientras tanto me conformaré con disfrutar con su silueta cada vez que me tope con alguno en nuestro campo.




miércoles, 13 de junio de 2018

VIAJE ALICANTINO: MARJAL DE PEGO OLIVA

Este pasado fin de semana hemos hecho una escapada fugaz a la costa levantina. En concreto hemos disfrutado del tan ansiado sol en Benidorm. Y aunque han sido poco días los que hemos estado, he conseguido sacar un par de horas al amanecer del sábado para acercarme a conocer un humedal costero, el marjal de Pego Oliva. Lo primero quiero agradecer a Jesús Ruiz su ayuda para disfrutar del lugar y de sus habitantes.

Con el sol recién salido por levante ya estaba en el marjal. En concreto estuve paseando por diferentes canales y arrozales del entorno de la Muntanyeta verda. Y esta visita quedará marcada en mi vida pajarera por un bimbo. Y es que en este lugar, con las ardeidas y los pajarillos palustres como protagonistas, pude ver por  primera y fugaz vez, al Carricerín Real (Acrocephalus megalopodon).

Comenzaré por las más agradecidas del día, no en vano pude ver 7 especies de ardeidas (de las 9 que crían en la Península). Nada más llegar ya pude ver una pareja de la menor de las garzas, el Avetorillo (Ixobrychus minutus). A lo largo de la mañana pude ver otros 3 individuos para el toral de 5 raudos y escurridizos pequeñines. En uno de los canales pude ver al nocturno Martinete Común (Nycticorax nycticorax), al que levanté de su descanso. 

En los arrozales del humedal completé la nómina de zancudas. Una Garza Real (Ardea cinerea) estaba sola en uno de los campos dedicados a este cereal mientras que en otro eran 4 las Garzas Imperiales (Ardea purpurea) que andaban tras algún desprevenido animalillo que lancear con su pico. Más gregarias estaban las dos blancas del día. Un grupo de Garcillas Bueyeras (Bulbucus ibis) apenas sobresalían entre el verde de los campos mientras que 6 Garcetas Comunes (Egretta egretta) descansaban en una barra de tierra que cruzaban el arrozal. Y terminó con la que mejor dejo que la disfrutase. Tres Garcillas Cangrejeras (Ardea ralloides) se movían por una zona embarrada cercana a la carretera y no se inmutaron cuando las observé desde el coche.

Garcilla Cangrejera (Ardea ralloides)

Garcilla Cangrejera (Ardea ralloides)

Garcilla Cangrejera (Ardea ralloides)

Garcilla Cangrejera (Ardea ralloides)

Garza Imperial (Ardea purpurea) 

Garza Imperial (Ardea purpurea) 
Con las garzas estaba uno de los más bonitos de los humedales del sur y el este de la Península, aunque con frecuencia se ven en el interior. El morito (Plegadis falcinellus) es un ibis en apariencia negro pero que cuando le da el sol salen a relucir los purpuras que dan brillo a su plumaje. Un par de estos estilizados de patas largas y pico curvado se alimenatban en los arrozales.

Morito (Plegadis falcinellus)

Morito (Plegadis falcinellus)

Morito (Plegadis falcinellus)

Los otros protagonistas del día, en el que resalta mi nueva especie, fueron los pajarillos  palustres. Los más numerosos eran los Buitrones (Cisticola juncidis), los Cetia Ruiseñores (Cetia cetti),los Carriceros Comunes (Acrocephalus scirpaceus) y los Carriceros Tordales (Acrocephalus arundinaceus). Con ellos pude escuchar su característico canto y luego ver una Buscarla Unicolor (Locustela luscinioides), Y para el final dejo al más buscado.

Me costó encontrarle pero, aunque la visión fue fugaz, mereció la pena. Me recorrí varios canales tratando, tras haber estudiado su canto durante los días anteriores, de escuchar y así detectar al Carricerín Real, un pequeño ave palustre bastante escaso en la Península. Pero solo escuchaba a los anteriormente especificados. De vuelta al coche, caminado cerca de un canal saltó al alarma. Estaba escuchando un ejemplar entre el carrizo. Prismáticos hacia allí y tras un buen rato pude ver al Carricerín durante unos segundos antes de esconderse entre los tallos. 

Carricero Común (Acrocephalus scirpaceus)

Carricero Tordal (Acrocephalus arundinaceus)

Carricero Tordal( Acrocephalus arundinaceus)
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martes, 5 de junio de 2018

EL VIAJERO DE MIL COLORES

Hoy es el Día Internacional del medio Ambiente, y aunque en él hay que pensar cada día, voy a celebrarlo con uno de los más bonitos pájaros que podemos ver en nuestros campos, el Abejaruco (Merops apiaster).

Este migrante transahariano, que nos abandona cuando el verano llega a su fin para regresar a nuestras latitudes a llenar con sus colores los taludes y laderas de nuestra tierra cuando la primavera aparece. En ellos, cava unos agujeros donde la hembra pone los huevos y los pollos crecen, alimentados por sus padres, hasta llegar a ser tan bellos como sus padres. Como su propio nombre indica se alimenta de insectos, principalmente abejas, avispas y moscas. Por ello, en ocasiones, ha servido como chivo expiatorio del verdadero problema de las abejas. Se está produciendo un descenso de la población de estos insectos, vitales para la polinización, por culpa de los venenos con que estamos llenando los campos.

Y ésta es una prueba más de que debemos concienciarnos de que debemos de cambiar algunos de nuestros comportamientos por el bien de un planeta al que estamos maltratando, pese a lo cual el nos regala maravillas como este Abejaruco que vimos hace unos días en un rincón de la Moraña. 





lunes, 4 de junio de 2018

EL CANTO DE LA ALONDRA

Llevaba unos días sin poder salir al campo por varias circunstancias (mini intervención quirúrgica, ponencia de ornitocyl y cumple de Eneko) y ya necesitaba colgarme los prismáticos y pisar un rato la sierra. Por ello el domingo salí un par de horas, junto a Juanra, en una de mis zonas favoritas, la sierra de la Paramera en el entorno del puerto de Navalmoral.

En esta zona de la sierra abundan los piornos, que ahora están en su máxima plenitud, tiñendo de amarillo las laderas entre las que se salpican prados encharcados y algunos otros matorrales. Coronan algunas zonas rocosas y un pequeño pinar de repoblación. 

Sobre el amarillo de las ramas vimos bastante pajarillo a pesar de ser un poco tarde (a las 11:00 llegamos). Nos recibió una de las cuatro Currucas Zarceras (Sylvia communis) que vimos en la mañana. Con ellas había un pajarillo verde que comparte parte de su nombre con el anterior, el Zarcero Común (Hyppolais polyglotta). Otra  curruca, la carrasqueña (Sylvia cantillans) acompañaba a ambos entre las ramas de los piornos. Muchos otros habitantes del lugar se pusieron a vista de nuestros ojos: Tarabillas Comunes, Verderones Comunes, Pinzón Vulgar, Lavanderas Boyeras o Pardillos Comunes no pararon de volar ante nosotros y, a veces, posarse en alguna rama alta para que pudiésemos disfrutar de los preciosos plumajes de esta época.

Pero sin duda, la protagonista de la mañana fue la Alondra Común (Alauda arvensis). Y lo fue por su número y por que no paró de sonar su canto. Por éste las detectábamos entre las hierbas de los prados. Cuando salían volando nos mostraban sus dos características más llamativas, un pequeño borde de fuga blanco y las plumas rectrices externas del mismo color. Una vez que se posaban y lo hacían  a la vista dejaban ver su ceja blanca, su pequeña cresta y el ligero moteado del pecho. Más de una se posó en lo alto de los piornos dándonos unos bonitos momentos.

Alondra Común (Alauda arvensis)

Alondra Común (Alauda arvensis)

Alondra Común (Alauda arvensis)

Alondra Común (Alauda arvensis)

Alondra Común (Alauda arvensis)

Alondra Común (Alauda arvensis)

Alondra Común (Alauda arvensis)

Alondra Común (Alauda arvensis)

Alondra Común (Alauda arvensis)

Zarcero Común (Hyppolais polyglotta)

Zarcero Común (Hyppolais polyglotta)
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